Los trabajadores de la empresa estatal están en pie de guerra, reclaman respuestas del equipo de María Eugenia Vidal pero por el momento no lograron ser escuchados. La situación se vuelve cada vez más tirante.
Algo más que una diferencia en el enfoque político divide a los trabajadores del Astillero Río Santiago (ARS) del gobierno bonaerense. La empresa de construcción, reparación naval y metalmecánica, que depende del ministerio de Producción de la Provincia, eleva día a día la intensidad de sus reclamos frente a lo que consideran “amagues de vaciamiento”.
Por tal motivo, de un tiempo a esta parte, apuran a la gestión provincial para que destrabe una serie de cartas de crédito que garantizarían un mayor caudal de trabajo en la institución y están frenadas en el Banco Provincia. De ello depende la continuidad de cuatro obras centrales: la construcción de dos bulk carriers y dos remolcadores que ocuparían dos de las tres gradas que tiene la institución.
Según confiaron fuentes internas de Astilleros a La Tecla, se trata de contratos que están firmados y que, de no continuarse, cortarían la cadena de producción. En paralelo, desde la em-presa estatal también reclaman inversión en tecnología y seguridad para avanzar sobre las obras, modernizar las instalaciones y correr menos riesgos de accidentes de trabajo.
A ello hay que sumar otro asunto pendiente: la firma de un convenio entre Argentina y Corea del Sur para construir un buque multipropósito para la Armada nacional. “Para ello es necesario que haya un acuerdo bilateral entre estos dos países, y vemos que esta charla nunca se concreta, mientras el Gobierno elige comprar embarcaciones afuera cuando, tranquilamente, la podemos construir nosotros”, aseveraron desde ARS.
Para colmo, las declaraciones de la gobernadora bonaerense no ayudaron mucho para llevar tranquilidad a los trabajadores. María Eugenia Vidal consideró que el Astillero Río Santiago “es la única empresa deficitaria que tiene la provincia de Buenos Aires”, y la apreciación profundizó diferencias.
En diálogo con La Tecla, el secretario de ATE Ensenada, Francisco Banegas, consideró que “mirar financieramente al astillero es no reconocerlo”. Y agregó: “La visión tiene que ser estratégica, porque desde la construcción de buques para la defensa nacional y para la Marina Mercante se está defendiendo la soberanía nacional”.
“Hoy por hoy, en la hidrovía, un 97% del transporte de nuestra carga se hace con flota extranjera, sólo el 3% lo hace Argentina; y así el país pierde 7 mil millones de dólares. Si el astillero se reactiva, la ganancia está en otro lado. Hay que cambiar la mirada estratégica, la flota es el transporte más barato”, sostuvo Banegas.
Incluso, según las palabras del propio sindicalista, “Astilleros se ofreció a que el gobierno bonaerense aporte menos subsidios pero que, como contraparte, genere fuentes de trabajo. Nosotros podemos hacer buques, metalmecánica, puentes, compuertas, energía eólica y componentes del ferrocarril; y con esa clase de tareas, la Provincia ahorraría mucho”.
Para finalizar, Banegas se refirió al pedido de paciencia que les solicitan desde el ministro de Producción bonaerense: “Es lamentable que en 20 meses hayan pasado tres ministros; y entendemos que Tizado tiene tres meses y nos pida tiempo, pero tiene que entender que este reclamo lo hemos llevado con este gobierno actual y con el anterior, porque tanto uno como el otro tienen y tuvieron una mirada financiera del astillero, y nosotros queremos revertir esa concepción”.
Dentro de este complejo panorama hay algo que no se discute: la manija para destrabar el conflicto la tiene el Gobierno. Frente a una empresa que lucha por mantenerse a flote, resta saber qué clase de ayuda le acercará la Gobernación. Las opciones son dos: le tira un salvavidas o le alcanza un ancla.

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