Francisco Pérez pasó prácticamente desapercibido y no se quiso perder de la previa.
Tras los difíciles antecedentes de abucheos que tuvo Celso Jaque en este mismo teatro, el Frank Romero Day, se ha convertido en una prueba de fuego para los mandatarios.
En esta ocasión, Pérez salió airoso y pasó casi desapercibido mientras el público bailaba al ritmo de Rubén Rada.
En cuanto pisó el predio, el gobernador resaltó estar feliz por la despolitización de los festejos vendimiales.

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