Ante la sorpresa de los parroquianos capitalinos, el primer mandatario - sin custodia alguna y como un ciudadano común - se desplazó este sábado por el paseo céntrico departiendo con ocasionales transeúntes y recibiendo numerosos saludos.
Muchos habitués de esta zona resistenciana no dejaron de señalar la singularidad de la presencia de la destacada figura política en una actitud no habitual entre quienes ocuparon hasta ahora el sillón de Obligado. "Este hombre sigue con la misma sencillez que le conocí hace treinta años", confesó a este cronista un señor mayor que charló varios minutos con Bacileff Ivanoff.
Después, un par de vecinos, esperaron la continuidad de su paso y estrecharon su mano; mientras otros aguardaban poder hacerlo.
Durante esta sorpresiva caminata sabatina, también otras personas se acercaron a saludarlo espontáneamente e intercambiaron diálogos breves a medida que se iba desplazando desde la esquina de Juan D. Perón y Arturo Frondizi hacia la avenida Alberdi.

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