El gobernador Alperovich y Alberto Llaryora hicieron un acuerdo de "no agresión"

Con un asado en la casa del mandatario provincial, el anfitrión recibió al dueño del semanario "el periódico", donde rehacieron los lazos de amistad que los unía hasta fines de 2005. Producto de este reencuentro, el gobernador Alperovich garantizó pauta oficial para los medios de Alberto Llaryora, quien a cambio, deberá "bajar los decibeles" contra la gestión oficial.
Desde octubre de 2005 estaban separados. En coincidencia con el relanzamiento de el periódico, el empresario Alberto Llaryora y el gobernador José Alperovich dejaron de frecuentarse, producto del interés que había despertado en el mandatario controlar la emisora de televisión, Canal 10, que hasta entonces, estaba bajo el dominio del ex dueño del supermercado Limpito y otros negocios que supo quebrar en Tucumán. Pero agobiado por los malos resultados económicos que arrojarían sus dos productos mediáticos, el periódico y la radio Antena 8, Llaryora habría sucumbido a la billetera oficial.

Con la participación de un funcionario alperovichista que extrañamente mantenía una fuerte amistad con el dueño del semanario, surgió el acercamiento entre las partes. Lo que derivó en la cena del miércoles, donde ante la presencia del ministro de la Producción, Jorge Gassembauer, quien administra los fondos destinados a la pauta publicitaria, el gobierno y el periódico (entiéndase Llaryora), sellaron el acuerdo de no agresión.

Algunos funcionarios del gobierno que no participaron del encuentro, pero que están al tanto de lo conversado, dan cuentan de que el semanario tendrá que bajar los decibeles, si pretende recibir algo de la pauta oficial. Incluso, admitió que salvo que lo autorice el gobernador "podrán salir dirigentes o legisladores de la oposición, como sucede con los otros medios".

Esto quedó en evidencia ayer, cuando el propio Koly Bader, director adjunto de el periódico, a instancia de Llaryora juntó a todos los periodistas en la redacción. Una vez reunidos, fue el mismo dueño del semanario quien trasladó las novedades del encuentro con el gobernador y el nuevo rumbo del medio. "Tienen la obligación de hablar con el funcionario de gobierno, en caso que exista alguna critica hacia a ellos", habría recomendado el hombre de la eterna cabellera blanca. "No habrá más tapas amarillas ni criticas sin fundamentos hacia el gobernador ni a sus funcionarios", sería otra de las pautas dadas por Llaryora.

Si bien no dijo nada sobre cambios dentro de la redacción, diezmada por los sucesivos despidos de periodistas y fotógrafos, todas las miradas estarán puestas en los próximos días en la suerte que correrán Bader y el columnista estrella, Rubén Rodó. El que en los últimos años, quedó muy expuesto por sus críticas al oficialismo y ahora, tendrá que cambiar de pluma o de aires.

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