Gimnasia ganó con firmeza y crece la ilusión del ascenso

Gimnasia ganó con firmeza y crece la ilusión del ascenso
El equipo de Troglio volvió a mostrar entereza y madurez en momentos clave. Venció a la Lepra mendocina por 3-0 (Niell, Pereyra y Licht). Firme atrás, equilibrado en el medio y lapidario en ataque. El Petiso, la figura. Las fotos de los hinchas.
Gimnasia le ganó por 3 a 0 a Independiente Rivadavia, de Mendoza, en otra muestra de solidez defensiva, equilibrio en el mediocampo y ferocidad arriba. El equipo de Pedro Troglio, que sacó 22 de los últimos 24 puntos, coronó un partido difícil, parejo, con terribles aportes de sus delanteros en los momentos más importantes. Niell puso el 1-0 a los 42m. del primer tiempo, aumentó Pereyra a los 25 del segundo y cerró la cuenta Licht a los 40 del mismo periodo. Gran presente del Lobo, que acrecienta la ilusión de ascenso a 11 fechas del final.

El partido. Mientras se estudiaban, quedó claro un concepto táctico: la presión en la mitad de la cacha se perfilaba para ser una herramienta fundamental para Gimnasia. Cuando la ejerció con orden y pequeñas agrupaciones, surtió su efecto con recuperación de pelota y rápida traslación ofensiva.

De un recupero del siempre sacrificado y enjundioso Facundo Oreja nació un tiro libre de Nacho Fernández que de milagro no fue gol: pegó en el palo derecho de Taborda y luego de rebotar en su espalda, increíblemente terminó en córner. La única clara en los primeros 10 minutos.

El partido no empezó con un ritmo ofensivo descollante ni mucho menos, pero se notó un marcado declive en la llegada clara al arco contrario por dos variables netas: la impericia de Gimnasia por la deficiencia en el manejo de tres cuartos hacia adelante, y la ausencia de profundidad en la Lepra, que tuvo buenas intenciones en los pies de Allosa, Brítez Ojeda y Quiroga, pero nada de incidencia en Píriz Alvez ni Ferradas, jugadores clave.

Aún así, y ante cierta pasividad de Gimnasia, la visita se acomodó al trámite y comenzó a tener la pelota con el buen pie de los antes nombrados, que generaron no sólo un buen remate de Toledo al ras, que contuvo Monetti sin problemas, sino el retraso del Lobo por la ya infructuosa presión que había logrado al principio.

En el cierre del primer tiempo, cuando nada sucedía, la apertura del marcador se dio de la única manera que podía darse: por un error. Ante una buena intervención de Pereyra, que envió un venenoso centro al medio, Vera marró el rechazo y la pelota le quedó a Niell que, con una frialdad absoluta, remató por sobre Taborda cuando el exEstudiantes le tapaba todos los huecos. Gran definición del Petizo en un momento fundamental: los 43 minutos del primer tiempo.

El complemento. El inicio del complemento marcó una tesitura parecida a la del final del inicial: la Lepra manejando la pelota con superpoblación del mediocampo y criterio colectivo, y el Lobo como impávido, pero al acecho de alguna contra feroz. Esa que hasta el cuarto de hora nunca llegó y generó un retraso desmedido del equipo de Troglio, que comenzó a validar la victoria con la seguridad de la zaga, impenetrable en los primeros 60 minutos.

Esa disposición fue, por decantación, compartida por el DT tripero, que no movió el banco en esos minutos y confía plenamente en esa herramienta que tantos dividendos le dio. La gran versatilidad de la visita en el medio no significó más que un dominio territorial y de pelota, puesto que entre la falta de potencia y movilidad de Píriz Alvez y la contundente marca de la última línea del Lobo, confluyó en la contención de los ataques de Independiente de manera exitosa.

De esa confianza, de ese convencimiento es el mérito del segundo gol tripero. Agazapado, el equipo de Troglio esperó y el error llegó: mala entrega de Toledo en el medio, recupero de Nacho Fernández que cruzó un largo pase a Niell quien, luego de amortiguar con el estómago dentro del área, cedió al medio con un sutil pase a la cabeza de Pereyra. Muestra de la predisposición del equipo fue el gol ya que el zurdo casi se chocó con Pouso, ambos en soledad, para marcar el 2-0 en la línea del área chica. Que el exEstudiantes haya llegado, está perfecto, pero que el uruguayo, volante de recupero, esté ahí, fue una muestra clara de la convicción del equipo de Troglio en la búsqueda del contraataque como método causal y no casual.

El cierre fue con festejo total, ya que el colombiano Peralta se devoró en un pique a Vera, éste le cometió penal y Licht se sacó la espina para poner el 3-0 final.

El pragmatismo del equipo de Troglio le dio un triunfo convincente. Cuando la confianza en el camino por andar está enraizada en cada uno de los componentes, el colectivo se muestra con una solidez aparentemente indisoluble.

Presionó los primeros 15 minutos y no logró la apertura; se replegó esperando su momento, con un muro en la zaga, y pegó dos manos de knock out saliendo rápido desde el medio, ante errores del rival; y cerró el partido aprovechando la ventaja física del recién ingresado Peralta.

El Lobo se acerca a paso firme al ascenso directo, le tiró toda la presión a Sarmiento y Gimnasia de Jujuy, que están a 10 unidades y jugarán entre el domingo y el martes, con la salvedad de que el equipo de Junín chocará con Olimpo, último que hoy estaría ascendiendo, por lo que el equipo de Troglio sí o sí le sacará puntos a alguno de los dos. Una nueva jornada de fiesta para el triperío, que cada día está más ilusionado.

Comentá la nota