El Lobo empezó ganando en Rosario con un gol de García, pero luego fue decayendo en el juego y los tantos de Donatti, Carizzo y Acuña, los últimos dos en el complemento, lo dejaron sin nada. Troglio: "Merecimos irnos de otra manera".
Si le preguntaran a Pedro Troglio cuál sería el comienzo ideal en un partido, seguramente el DT tripero elegiría el mismo que su equipo tuvo en Rosario. ¿Por qué? Porque sus dirigidos se mostraron muy prácticos y precisos desde el principio, asfixiaron al rival en tres cuartos de cancha y cada vez que atacaron comprometieron sobremanera la defensa local, al punto que durante los primeros 20 minutos el Lobo contabilizó tres chances claras para convertir.
En contrapartida, si le consultaran luego al entrenador qué habría que hacer para mantener un resultado a favor, también es posible que hubiese respondido todo lo que su equipo hizo promediando cada etapa: cederle la pelota al rival, mermar la presión, retroceder en el campo y no aprovechar cada ataque, como en definitiva sí pudo hacer Rosario Central.
Esto es lo que terminó pecando Gimnasia en su visita al Gigante de Arroyito. El Lobo nunca logró frenar las embestidas del rival cuando manejaba el partido y tenía todo para ganarlo. El Canalla, en tanto, se mostró más práctico y contundente, y por eso se quedó con una victoria que terminó siendo 3 a 1 pero que no coincidió con el desarrollo del juego.
En la primera situación en la que Gimnasia pisó el área visitante, no anduvo con vueltas y celebró: un contragolpe de Correa dejó a García en posición de gol, dentro del área, y con su mejor perfil sacó un ajustado remate cruzado para dejar a Caranta sin reacción, y poner al Lobo arriba en el marcador, a los 6 minutos y ante el desoriento de los jugadores locales.
Dos minutos más tarde casi que se prolongo la diferencia, cuando en otra rápida salida de contra, Bou la tuvo en sus pies pero Magallán, sobre la línea, sacó lo que hubiese sido un terrible mazazo para el Canalla, y quizá la tranquilidad del Lobo de manejar todo el juego.
Esta situación desperdiciada por el exdelantero de Olimpo pareciera haber sido el golpe que el equipo de Miguel Ángel Russo necesitaba para reaccionar, ya que desde entonces y hasta los 30’ Rosario le sacó la pelota a Gimnasia y se fue con todo en busca del empate.
Entonces, aquella diferencia -en el juego y el marcador del comienzo- desapareció tras algunos merodeos, sobre los 25 minutos un tiro de esquina dejó a Donatti en el punto de penal y, luego de elevarse y ganar en las alturas, sacó un furibundo cabezazo que dejó sin posibilidad alguna a Monetti de reaccionar, y mucho menos de impedir que fuera gol.
¿Qué cambió en el partido? Gimnasia perdió la presión adelante, retrocedió en la cancha y le cedió el protagonismo al contrario. Entonces, a partir de “ese relajo”, el local se agrandó e hizo sentir su localía, con su estadio lleno y la necesidad de reencontrarse con la victoria.
La continuidad de los minutos mostró cierta paridad, tanto en la tenencia de la pelota como también en las aproximaciones de ambos equipos, siempre con una dinámica interesante de juego, de ida y vuelta. En este contexto, primero aviso Domínguez, a los 27’, con un remate dentro del área que Monetti mandó al córner a puro reflejo, 2’ después el que la tuvo bajo el arco de Caranta fue Correa, pero el punta cabeceó mal y se quedó con el gol atragantado.
Sobre el final de esta primera etapa Monetti volvió a lucirse -la figura del Lobo- al sacar un fuerte remate cruzado de Delgado. Así quedo todo como hasta entonces pero con cuarenta y cinco minutos más por jugar y la expectativa de salir ganador cualquiera de los dos equipos.
La segunda etapa no mostró la misma intensidad que el inicio del partido, pero sí al Lobo con el protagonismo que lo llevó a ponerse rápidamente arriba en el resultado. Recuperó la presión en el medio y, algunas aproximaciones, le hizo saber al Canalla que seguía de pie.
En medio de este buen andar del conjunto tripero, sobre los 11 minutos toda la cancha pidió penal de Oreja -por mano- que Beligoy vio, pero consideró circunstancial, y no lo sancionó.
Tal cual el primer periodo, hasta los 19 minutos fue todo del Lobo, incluso las tuvo otra vez Bou -como en el inicio del partido- pero Caranta le dijo no. Pero ese minuto terminó siendo fatal para el Lobo, porque tras una muy buena jugada colectiva y toques, Carrizo remató de afuera del área y con su botín derecho puso el 2 a 1 de la noche y toda la impotencia tripera.
Ahora con Rosario arriba en el marcador, toda la presión y obligación pasó a estar en mano del Lobo, que se fue en busca como pudo, pero con mucho espacio, en busca del empate. Y en dos jugadas sucesivas la tuvieron Bou y Correa, pero ninguna tuvieron un destino de red.
Entonces, de haber justicia en el fútbol, Gimnasia hubiese merecido mejor suerte, porque en el análisis global del partido, si bien Monetti se lució más que Caranta, en cuanto a chances de convertir y tenencia de la pelota, los de Troglio estuvieron a la altura del encuentro y del conjunto local, aunque la puntería en el arco contrario claramente no fue la ideal en los 90’.
Ni hablar si se repasa la gran atajada de Caranta a Mussis, a los 41 minutos, lo que hubiese sido el empate, y que tres minutos más tarde, tras una contra, Acuña pusiera el 3 a 1 para el local, dejando así a Gimnasia sin absolutamente nada en su visita al Gigante de Arroyito.

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