Daniel Rey se iría de Infraestructura y Gabriela Almagro partiría de la Dirección de Educación. También se analiza la continuidad de Marisa Dasso (Transporte) y Walter Arriola (Gobierno).
Se trata de Gabriela Almagro, directora de Educación y hasta el fin de semana única sobreviviente de la cartera que desde mediados de noviembre de 2009 encabezara Silvia Cusot. Como se sabe, ésta, junto a otras dos subdirectoras, se fue la semana pasada de su cargo luego del tumultuoso inicio de clases en escuelas y jardines maternales.
Teniendo la actual administración poca obra pública (la que existe en la ciudad la ejecuta la Provincia o la Nación, en ese orden), Infraestructura es una secretaría que sólo se centró, o debió centrarse, en trabajos de mantenimiento en la ciudad, a través de las áreas operativas, como Obras Viales, Alumbrado o Redes. Ha sido precisamente desde estas reparticiones donde la gestión Giacomino ha mostrado serios déficits, más allá incluso de la encrucijada que ha tenido que enfrentar en esta primera quincena de marzo.
Para darse una idea de lo ausente que ha estado de su cargo, el miércoles, en la reunión de Gabinete más tormentosa que ha habido en la gestión Giacomino, Rey se pegó un faltazo sin aviso para analizar problemas que lo aludían directamente.
El de Almagro es un caso distinto, y curioso. Es que Giacomino encontró en la familia de su esposa una buena funcionaria, como Marcela Almagro, que está en Salud desde que de allí partiera María José Manfredi, a quien el intendente había reclutado, con poca fortuna, del Instituto de Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba.
Sin embargo, Gabriela Almagro llegó al cargo abriendo polémicas con desafortunadas apariciones públicas, como aquella de recomendarle a las maestras agua bendita para pelear nada menos que contra uno de los flagelos más graves de la educación pública -y laica-, como es el fracaso y la deserción escolar.
Desde entonces, ha estado en la mira de los medios de comunicación y del gremio. Además, no es deseable pero sí entendible que los políticos en sus buenos momentos “derramen” poder hacia sus familiares, pero no en momentos complejos y cuando no les sobra nada, como ha sido el caso de Giacomino desde que asumió.
Si bien se da por descontado que Gabriela Almagro deja Educación, no se sabe si será reciclada en otro cargo. Los que mejor velan por la vapuleada anatomía política del intendente, aseguran que la esposa del jefe comunal optará, esta vez, por irse del municipio y tratar de minimizarle los costos a su marido.
Con seguridad, hasta aquí llegará la cirugía del intendente, pero hay quienes dicen que tiene que ser más cruenta si se quiere que sea efectivamente la última antes de entregar el poder. Por esto se señala a los secretarios Walter Arriola (Gobierno) y de Transporte Marisa Dasso.
El de la sucesora de Raúl Merino, es otro notorio caso de ausencia del cargo. Arriola es, si se quiere, todo lo contrario. Pero no por ser un jugador de toda la cancha, sino por “interferir” la gestión en todas sus líneas, según la opinión coincidente de la mayoría de sus colegas.

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