Sólo quedan 700 mil fichas “en la calle”. Hasta mañana, el mayorista las repartirá en los quioscos. El jueves sólo se venderá el remanente.
La serie de fichas que desde hace años usan los pasajeros para abonar el colectivo urbano, llegó a tener un total de 2.800.000 piezas. De ese número, ya fueron rescatadas casi 2 millones para el “chanchito” de Giacomino, y pasar así del cospel a la tarjeta. Se estima que hay unas 100 mil que quedan “en desuso” porque salen de circulación por extravío o falta de utilización.
Para este fin de semana, la Municipalidad de Córdoba tenía en la calle “apenas” 700 mil fichas, cifra que el intendente pretende liquidar y retirar antes de dejar su administración el 10 de diciembre.
Giacomino las quiere meter a todas en la alcancía cuanto antes, ya que mañana es el último día que los quioscos tendrán a través de la empresa Siemens-Red Bud la distribución de los cospeles. Luego, los puntos de venta sólo podrán rendir sus cuentas para cargar crédito para las tarjetas.
La muerte del cospel viene lenta, pero continúa. Al menos en la gestión de Giacomino, porque su sucesor, Ramón Mestre, ya anticipó que permitirá que convivan las fichas y los plásticos recargables en una primera etapa.
¿Y ahora? ¿Qué hacer, entonces, si todavía nos quedan cospeles? Lo primero: no preocuparse. Porque los colectiveros están obligados por resolución a seguir recibiendo las fichas hasta tanto no hayan sido recolectadas en su totalidad por la empresa contratista encargada del servicio prepago.
Pero, ¿se podrán comprar cospeles? En rigor, mañana será el último día en que los usuarios del transporte urbano podrán conseguirlos en los quioscos. Los puntos de venta podrán comercializarlos en el resto de la semana sólo si les quedan remanentes. Quienes tengan cospeles todavía en sus hogares los deberán gastar, sin que los choferes se quejen. Por ahora, el sistema de cobro estará adaptado para que puedan subir los pasajeros con fichas y tarjetas.
“La información oficial es que ya el 1º de diciembre no se les venderán más cospeles a los quioscos. De esta serie han sido recuperados, hasta el viernes pasado, 1.947.000 cospeles y se seguirán retirando del mercado”, explicaron desde la Municipalidad.
De las 600 mil tarjetas prometidas, que son las que terminarán por repartir en esta etapa, fueron entregadas hasta el fin de semana 330 mil. El problema no está en la distribución, sino en lo lenta que viene siendo la apertura de nuevos puntos de venta que faciliten la recarga de los plásticos.
Desde el municipio estimaron que se colocan 80 por fin de semana, pero los problemas siguen trayendo dolores de cabeza para los usuarios. Ayer se volvió a constatar faltante de cospeles –ya que empezaron a ser retenidos por Siemens–, pero también de puestos con carga insuficiente para ponerle crédito a los plásticos. A los carteles que se ven en los quioscos que dicen “No hay más cospeles”, se suman ahora los que indican “No hay carga de Red Bus”.
La empresa contratada, que tiene una licitación para esta prestación a 10 años (y que Mestre adelantó que revisará), dio a conocer un nuevo listado de bocas. Las que se abrieron están ubicadas en los barrios Alberdi, Los Naranjos, Alta Córdoba, Crisol, Iponá, Jardín, La France y Los Paraísos.
Choferes, en alerta. Los colectiveros de la Unión Tranviarios del Automotor (UTA) siguen atentos a este proceso. Este fin de semana miraron de cerca cómo fue la relación entre usuarios y choferes. En las últimas semanas, por la falta de cospeles y tarjetas sin carga, subió la cantidad de pasajeros “calentitos” por no poder abonar en efectivo. Los choferes ya advirtieron: un chofer más atacado, y lanzan asambleas.
El vocero de la UTA, Adrián Lentini, dijo a este medio que no se originaron hechos violentos, pero que están “expectantes” por el cambio. Hoy serían convocados por Transporte.


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