La Gobernadora María Eugenia Vidal había arribado a la ciudad con la comitiva que acompañaba al Presidente Macri en la inauguración de un complejo portuario de la empresa Dreyfus en Ingeniero White.
Tenía previsto, una vez finalizado el acto, visitar Punta Alta y Tres Arroyos, para recorrer los organismos municipales, pero decidió salir del protocolo y tuvo un gesto que vuelve a marcar una amplia distancia con el resto de la clase política.
Desde White pidió que la lleven directamente hacia Bajo Rondeau para visitar a la mamá de Micaela Ortega, la nena de 12 años víctima de un femicidio en abril pasado.
Vidal llegó en compañía del intendente Héctor Gay hasta la vivienda de Belisario Roldán al 2.200 y mantuvo una charla con Mónica Cid durante casi una hora. Un detalle que muchos no dudaron en destacar es que la gobernadora tiene una hija de una edad similar a la que tenía Micaela, y la noticia de su asesinato le habría provocado una gran conmoción.
Lo cierto es que más allá de los motivos, la gobernadora no quiso perder oportunidad de entrevistarse con la familia de la víctima de uno de los crímenes más impactantes de los últimos años.
Unos 50 minutos después de haber ingresado a la vivienda, la gobernadora salió conmovida y no quiso hacer declaraciones.
“Es una mujer increíble", aseguró Mónica tras el encuentro.
“Nos aseguró que nos va a acompañar como mujer, como mamá y como gobernadora en todo lo que necesitemos y que va a trabajar para evitar que este tipo de casos vuelva a repetirse con otra nena”, contó entre lágrimas.

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