Ya definido el panorama electoral del Distrito, todas las miradas de la actualidad de la ciudad apuntan a que caminos elegirá el actual Intendente de la ciudad, que llegó al punto G de su gestión. Por imperio del adelantamiento electoral, y de su candidatura testimonial, el gobierno de Gutiérrez vive un punto de inflexión.
EL LASTRE DE LA GESTION
Luego de casi un año y medio de gestión, llega, por un lado, con una serie de desaciertos resonantes; pero por otro lado, también llega al escenario mayor del próximo 28 de junio con varias oportunidades debajo del brazo. El momento reviste tal grado de interés, que bien vale la pena que intentemos sobrevolarlo. La realidad es cruda y la vida política de la ciudad hace rato que ha perdido cualquier contenido romántico. Aún en ése sentido, hasta aquí Gutiérrez, en su versión más amarreta , ha contribuido poco y nada para humanizar las relaciones sociales en el Distrito, armando ámbitos de interactuación y apertura. El silencio, el perfil bajo, y la escasa vocación por dar explicaciones sobre las políticas públicas, vienen socavándolo.
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