Los 100 días de la gestión Echeverría

Los 100 días de la gestión Echeverría
Tiene que afrontar un déficit que jaquea la economía municipal, la usurpación de viviendas del Plan Federal, y una relación cada vez más tirante con algunos sectores de la oposición. La opinión de oficialistas y opositores.
Quizás nunca imaginó el doctor José Enrique Echeverría que gobernar una comuna resulte un desafío tan importante e impredecible cada día. Si bien venía participando en el espacio político que lo vio nacer, aún con cargos legislativos, el sillón de intendente es un escalón a donde todos quieren llegar, pero sólo unos pocos tienen los argumentos suficientes para sustentar el sueño del cambio. En el terreno esencial de la economía, no ha alcanzado el discurso abierto y participativo que ha profesado el actual intendente. Muchas cosas que se hicieron en la gestión anterior necesitan de una enorme tarea de mejoramiento y de transparencia. Si Echeverría ha tenido el mérito de convocar a la esperanza colectiva, aunque es, al mismo tiempo, un político que viene o al menos intenta romper con el molde de los gobiernos verticalistas en Balcarce. Pero más importantes que los cien días que pasaron para el intendente serán los 100 que están por venir. En los próximos meses, deberá solucionar decididamente el tema habitacional, sobre todo el relacionado en el Plan Federal de Viviendas, tendrá que recomponer políticamente el tejido interno de su grupo que se desgarró en parte por el encuentro secreto que mantuvo con el ingeniero Carlos Erreguerena, hoy en las antípodas del perismo, y deberá batallar duro en el Concejo Deliberante para doblegar a parte de una oposición que cada día que pasa parece más enfrentada con el gobierno. Como gesto positivo, el intendente siempre ha convocado al diálogo y se ha mostrado abierto a la discusión. Ese, quizás, sea la cualidad y el rasgo distintivo que en el futuro inmediato le permita solucionar algunos de los problemas más urgentes del distrito.

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