“El Retrato…” reunió a 6 de los aproximadamente 200 soldados marplatenses que pisaron las islas, donde sólo 13 no lograron regresar con vida. Fue en ese marco que Gustavo Schroeder (presidente del Centro de exsoldados combatientes en Malvinas de Mar del Plata), Edgardo Gómez, José María Lambertini, Carlos Alberto Seip, Gustavo Amaro y José Antonio Evangelista se abrieron al diálogo, emotivo de por sí.
Cada 2 de abril, Día del Veterano de Guerra y los Caídos en Malvinas, ellos, los héroes vivos, inundan sus mentes de recuerdos oscuros, teñidos de dolor y angustia. Cada 2 de abril rememoran lo que comenzó una fría noche de otoño. Una noche que les cambiaría la vida por siempre.
Hoy, 32 años después de aquella fecha, “el Retrato…” reunió a 6 de los aproximadamente 200 soldados marplatenses que pisaron las islas, donde 13 no lograron regresar con vida. Fue en ese marco que Gustavo Schroeder (presidente del Centro de exsoldados combatientes en Malvinas de Mar del Plata), Edgardo Gómez, José María Lambertini, Carlos Alberto Seip, Gustavo Amaro y José Antonio Evangelista se abrieron al diálogo, emotivo de por sí.
-En cada uno de ustedes, los recuerdos deben ser infinitos y de toda índole. Pero, ¿qué se le viene a la mente?
-Gustavo Schroeder: Cada año que pasa, uno va recordando las mismas y nuevas imágenes. Qué pasaba los días previos a la guerra. Muchos de nosotros recién nos habíamos incorporado al Servicio Militar y era todo nuevo. Pero con el tiempo, cada día que fue pasando siempre tuvimos muy fresco el recuerdo de lo que pasó la madrugada donde nos notificaron que nos íbamos a las Islas Malvinas. Esa imagen del Teniente Dachary, el oficial de turno, quien hizo la arenga, no me la olvidaré jamás. Nos pidió que nos viéramos los rostros porque seguramente, defendiendo la Patria, más de uno no iba a volver. Lamentablemente, el destino quiso que uno de los que no volviera fuera él.
-¿Se sienten reconocidos?
-Fuimos y volvimos de la Guerra bajo un gobierno autoritario, que manejaba todo. Ellos fueron quienes le provocaron exitismo a la sociedad. Aunque cuando el fracaso se les vino encima, tejieron una estrategia para cambiar el foco de atención. Pero con el avenimiento de la democracia también nos sentimos ignorados. Hubo una desmalvinización. Nadie quería tocar este tema.
El estrés post-traumático, de los que tuvimos que padecer esta experiencia, se debió tratar al día siguiente de haber pisado continente. El tratamiento vino 10 años después, pero no fue lo mismo. Por eso cada uno se recuperó de una manera distinta.
Escalofrío mediante, Schroeder recordó que “nos llevaron a la guerra sin ser soldados preparados y la tuvimos que enfrentar. Volvimos sin ser dirigentes y ni siquiera estaba en nuestra mente militar para solucionar los problemas posguerra. Como dice el refrán ‘nos lamimos las heridas nosotros’. Cada cual se las arregló como pudo y, entre nosotros, creamos el Centro. El objetivo fue atender a los compañeros que necesitaban atención. Lamentablemente, por esas circunstancias de la vida, algunos se quitaron la vida. Pero, a 32 años de la guerra, tenemos casos de quienes todavía necesitan nuestro apoyo”.
“DE A POCO SE TOMO CONCIENCIA DE LO QUE SIGNIFICO MALVINAS"
El excombatiente José Antonio Evangelista también aportó su recuerdo al ida y vuelta de preguntas y respuestas con “el Retrato…”, en medio de los arreglos al Monumento a los Caídos.
“De a poco se tomó conciencia de lo que significó Malvinas. Más que nada los chicos de las escuelas, porque constantemente nos llaman para dar charlas. Creo que ya formamos parte de la historia argentina. No por nosotros, sino por quienes dieron su vida y quedaron allá”, susurró.
José, que llegó a tierra tres meses después de la finalización del conflicto por una herida de combate, resalto el valor del Centro: “Cada uno que existe, en cualquier ciudad del país, tiene una importancia muy valiosa. El de Mar del Plata es uno de los más viejos. Si no hubiésemos golpeado puertas y puertas, no hubiésemos logrado nada de lo que tenemos ahora”.
"QUISIERA VOLVER"
Carlos Alberto Seip todavía no ha tenido la posibilidad de regresar a las tierras donde pasó las semanas más fuertes de su vida. Donde la muerte rondaba por los fríos aires de Malvinas. Pero le gustaría, algún día, poder hacerlo: “Quisiera volver a estar en el lugar donde combatí o cayó algún compañero”.
Pausado, pensando cada palabra a utilizar, el excombatiente puntualizó que “cuando nos ponemos a trabajar para preparar el acto del 2 de abril, se nos vienen muchos recuerdos a la cabeza. Por más que uno no quiera, siempre van surgiendo cosas nuevas. Anécdotas, sentimientos encontrados, un montón de cosas que a uno lo pone muy pensativo”.
-¿Lo más difícil fue el después de la guerra?
-A la mayoría le costó muchísimos años volver a insertarse en la ciudad. Uno más, otros menos. En mi caso, tenía un trabajo que me estaba esperando. Ni bien me dieron de baja del ejército, a los pocos días empecé a trabajar. Sin embargo, me cayó la ficha tiempo después. No había tenido tiempo ni de pensar. Trabajé un par de meses y me tuve que tomar obligadamente un tiempo de descanso para reflexionar y estar con mi familia.
“MAS CONTENCION TODO EL AÑO SERIA MEJOR"
El más enfático de los entrevistados, Gustavo Amaro, fue claro al apuntar que “me molesta mucho que una vez al año se aprete de semejante forma la tuerca. Creo que un poco más de contención durante todo el año sería mucho mejor que acordarse del Veterano el Día del Veterano de Guerra”.
Palabras cargadas de emoción, que inmediatamente conllevaron otra declaración directa desde el corazón: “El año pasado decidí no formar parte del acto porque me sentía mal. Me había superado la fecha. En 32 años me pasó dos o tres veces. No asistí para evitar algún problema. Pero este año estoy bárbaro. Me siento contenido. Amado y abrazado por mis compañeros”.
“UNO SIENTE MUCHAS COSAS”
José María Lambertini, expresidente del Centro de excombatientes de Mar del Plata, también aportó su visión de lo acontecido. Agradecimiento sentido para con este medio, por el espacio otorgado, soltó algunas declaraciones cargadas de emisión.
“A 32 años de la guerra uno siente muchas cosas, más allá de que los sentimientos fueron cambiando a través del tiempo, por la edad y las circunstancias. En 1982 éramos unos jóvenes adolescentes y ahora estamos empezando a criar nietos. La evolución fue muy fuerte. Tristeza, melancolía, alegría por estar vivo, una mezcla de sentimientos”, reafirmó.
“Es normal y natural que en la fecha del 2 de abril se intensifique el tema – continuó – pero también entiendo que de un tiempo a esta parte ha evolucionado el reconocimiento de la sociedad hacia nosotros”.
-¿Qué valor le dan al 30° aniversario del Centro?
-Es un orgullo enorme. Se nos infla el pecho y el corazón, porque venimos llevando adelante un trabajo arduo.
“EL REGRESO FUE AÚN PEOR"
Para Edgardo Gómez tampoco fue fácil volver a empezar luego del conflicto. Con 18 años y apenas seis meses de entrenamiento como Infante de Marina, defendió los colores patrios, los mismos que una vez terminada la guerra le dieron la espalda.
“Si bien la guerra fue dura, el regreso fue aún peor. Nos catalogaban como los ‘loquitos de la guerra’. Si decíamos que éramos excombatientes se nos cerraban muchas puertas. Decir que habíamos estado en Malvinas parecía ser una mala palabra”, recordó quien, ineludiblemente, tuvo las mismas sensaciones que sus compañeros: “En esta fecha vuelven a aparecer fantasmas que por ahí uno creía que estaban superados. Esta fecha te moviliza, te conmueve, te hace pensar mucho”.
Según rememoró, consiguió trabajo al tiempo, pero no por voluntad propia. Sino por el empuje de su familia. “No tenía ganas de hacer nada. No podía pensar en otra cosa. Estuve tres meses encerrado en mi casa sin querer salir”, deslizó y contextualizó: “El Gobierno de aquel entonces no nos brindó ninguna asistencia. Si no tenías una familia constituida o por lo menos, económicamente estable, era imposible salir adelante”.
CAMPAÑA PARA IDENTIFICAR A QUIENES QUEDAN EN DARWIN
Julio Aro es uno de los impulsores de la investigación y el proyecto de realización de exámenes de ADN para identificar a los 123 caídos argentinos sepultados en el cementerio de Darwin, en Malvinas. - See more at: http://www.elretratodehoy.com.ar/ver_nota.asp?cod=31116#sthash.ofcY5wtQ.dpuf

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