El menú que el amayismo cocinaba a fuego lento desde hace meses recibió ayer el último golpe de horno: el intendente Domingo Amaya firmó el decreto de designación como secretario de Gobierno del concejal ultraamayista Germán Alfaro
En ese mismo encuentro parlamentario se producirá un enroque. La dirigente Elsa Arias reasumirá como edil, luego de haber renunciado, el mes pasado, a la Secretaría de Participación e Inclusión Vecinal, a raíz de las diferencias que mantenía con algunos concejales amayistas, de acuerdo a lo que trascendió extraoficialmente.
La sorpresiva renuncia de Arias había motivado a los dirigentes del intendente a analizar la posibilidad de enviar a Alfaro a la Secretaría de Gobierno municipal. Esa alternativa comenzó a tomar fuerza a comienzos de la semana, luego de que amayistas dejaran entrever que el gobernador, José Alperovich, comenzó a involucrarse en cuestiones municipales.
Sin embargo, en el Departamento Ejecutivo aseguran que el regreso de Alfaro al gabinete no está relacionado a una estrategia política, en el marco de la interna entre la Capital y el Poder Ejecutivo provincial. Así lo aclaró Amaya, al ser consultado por LA GACETA. "La idea es reforzar la gestión. Darle más oxígeno. Siempre son positivos los cambios en el gabinete, porque el objetivo es darles solución a los vecinos. Seguramente habrá más cambios en otras áreas. La decisión de que el concejal Alfaro regrese al Departamento Ejecutivo no tiene nada de político", sostuvo el jefe municipal. Respecto de la situación del actual secretario de Gobierno, Marcos Díaz, el intendente adelantó que quedará al frente de la Secretaría de Coordinación, cartera que será creada para ese fin.
Actualmente, la banca de Arias es ocupada por el amayista José Franco, quien antes de asumir como concejal ostentaba el cargo de subsecretario Administrativo del cuerpo. Cuando Arias se fue al gabinete de Amaya a fines de 2012, Franco juró como edil y en su lugar asumió el alperovichista José Alberto Cúneo Vergés. Sobre el futuro político de Arias, ningún dirigente de la capital -alperovichista o amayista- está dispuesto a afirmar con certeza si seguirá militando en las filas del intendente o se pasará a las del gobernador. Según trascendió, Arias ya habría sido tentada por algunos de sus pares alperovichistas a comulgar con la Casa de Gobierno.
En 2009, mientras era diputado nacional por el Frente para la Victoria (FpV), Alfaro tuvo fuertes cruces con el alperovichismo, por lo que debió desactivar una oficina que ocupaba en el edificio de 9 de Julio y Lavalle. Incluso, funcionarios cercanos al dirigente -Walter Berarducci fue uno de ellos- debieron renunciar al municipio en aquel momento.
Ese año, Alfaro se mostraba muy crítico con la gestión de Alperovich y, desde ese momento, la relación entre los dos espacios del peronismo capitalino se tornó más que tensa.




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