Para el 72 por ciento de los salteños - o, por lo menos, de los lectores que participaron de la encuesta propuesta por El Tribuno digital- la inseguridad en la frontera salteña es el resultado de “falta de decisión política”. Así se pronunciaron 2.262 de los 3.146 lectores que opinaron.
El mensaje es inequívoco: la inseguridad es el principal tema de preocupación de los argentinos en general.
Más allá de lo ideológico
Hay una mirada mezquina, ideologizada, que tiende a identificar este problema de la inseguridad como “una cuestión de la agenda de la derecha”. Seguramente quienes así opinan son profesantes de una izquierda superficial y lectores de solapas de libros garantistas. Ningún garantista piensa de esa manera; no podría, porque de ese modo se condenaría a las ideas de izquierda a las mesas de café de una pequeña minoría. Las encuestas dicen que, en todo el país, el temor al crimen, los robos y las agresiones sexuales preocupan al 85 por ciento de los argentinos.
La inflación y el desempleo también preocupan, pero van por detrás del miedo a los criminales.
Onda expansiva
En la Argentina, a lo largo de todo el territorio, la percepción del aumento del delito va en aumento. Pero hay señales de alarma que se extienden desde la frontera norte como una onda expansiva. Desde julio hubo siete homicidios mafiosos en la frontera salteña. Las autoridades locales lo atribuyen al incremento de la violencia en el sur de Bolivia.
Poco a poco, los medios nacionales de comunicación comienzan a hacerse eco de esta lenta evolución de la frontera norte hacia la criminalidad. La comparación entre Salvador Mazza y Ciudad Juárez es cada vez más verosímil.
Este fin de semana, el diario La Nación envió un periodista quien visitó Aguas Blancas y Salvador Mazza; el noticiero de TN estuvo el martes y el miércoles. En ambos casos se hicieron eco de las informaciones que viene publicando El Tribuno desde hace meses. En ambos casos, también, fue entrevistado el juez Raúl Reynoso, por ahora solitario representante de la Justicia federal en la zona más caliente del narcotráfico.
Frontera caliente
Según los expertos, hay un “indudable crecimiento, muy significativo, del narcotráfico” y el secuestro de más de una tonelada y media de cocaína en la frontera norte en lo que va del año parecen corroborarlo. Impacta, además, la crueldad y el ensañamiento de las venganzas entre narcos. Proliferan las agresiones a los gendarmes, incluido el asesinato de un joven oficial en Pichanal, hace pocos meses.
Mientras se espera la creación del Juzgado Federal en Tartagal, el juez Reynoso pide más empleados, otra secretaría y mayor apoyo estratégico de parte de los organismos nacionales. Hay más de doscientos detenidos que dependen de ese juzgado y se torna imprescindible una cárcel federal en el Norte, ya que la de General Gemes ya está colmada y se ubica a doscientos kilómetros de Orán y más de trescientos de Tartagal.
Los vecinos de toda la provincia sienten a la droga como un flagelo. Y cada información que surge sobre las adicciones, especialmente entre los jóvenes, viene acompañada sistemáticamente por una queja: la policía no tiene móviles ni presencia suficiente.
El crimen organizado
Para el especialista Eugenio Burzaco, invitado a Salta por el juez federal Miguel Medina, “Argentina cambió de patrón con respecto al crimen organizado. Era un país de tránsito y ahora es un país de producción y consumo y hay una tendencia del Gobierno a negar este problema. Es como pensar que si no lo vemos y no lo hablamos no pasa. La verdad es que estos ajustes -de cuentas- ocurren porque los cárteles operan en Argentina, porque hay fábricas en el país. El país está a tiempo de evitar acciones mayores, pero el problema es que no se hace nada desde hace rato, y después tenemos que ciudades fronterizas van a empezar a ver con más frecuencia este tipo de crímenes aberrantes”. Burzaco es uno de los pocos expertos en Seguridad en el país. Sin embargo, la gestión política del área suele quedar en manos de políticos amateur, generalmente policías, militares o abogados, mientras que el fenómeno social se escapa de la consideración de quienes tienen la responsabilidad política.
En este caso, los encuestados coinciden con el experto Burzaco.

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