"Gente común pero valiente", dijeron en el homenaje a las víctimas de Palomitas

"Hoy decimos presente nuevamente, para que nosotros, hijos de padres muertos y desaparecidos, y las nuevas generaciones de argentinos, nunca olvide que gente común aunque valiente más allá de lo que se puede solicitar serlo, dieron su vidas por el cambio que se vislumbra no muy lejanamente".

Con estas palabras saludó Jorge Ávila la realización de un nuevo homenaje a los detenidos políticos asesinados el 6 de julio de 1976 en las cercanías de Palomitas, al costado de la ruta nacional 34. 

Jorge es hijo de Celia Raquel Leonard de Ávila y de Benjamín Ávila, asesinados por la última dictadura cívico militar. Desde Canadá, donde reside, envió una carta que fue leída ayer por su prima, Mariana Leonard: sostuvo que el cambio por el que lucharon sus padres y los otros 9 detenidos, "de a poco se va haciendo realidad en nuestro golpeado país" y "se va a profundizar en la medida en que hechos como el que estamos conmemorando hoy sigan vivos en la memoria y corazones de toda la sociedad, en la medida en que se haga justicia, en la medida que eduquemos a las generaciones que vienen con los valores que nuestros once padres, hijos, amigos, hermanos, y por sobre todo, seres queridos, han defendido con sus vidas para que hoy podamos decir: ¡Presente!".

Después de agradecer a los asistentes al acto, "por estar aquí y por celebrar estas once vidas que fueron extinguidas de la más cobarde manera", expresó: "Digo presente en sus nombres y me llena de orgullo tener el honor de hacerlo". 

 

Más investigaciones 

Que continúen las investigaciones de los crímenes de lesa humanidad, que se investigue a los partícipes y cómplices civiles. En este año electoral, que los candidatos a ocupar cargos públicos asuman la responsabilidad de alentar la investigación de estos hechos en el plano nacional, que las policías abandonen los métodos de la represión dictatorial, que los pueblos originarios sean incorporados "como verdaderos ciudadanos". 

Estos y otros pedidos fueron parte del homenaje de ayer. Familiares, militantes de organismos de derechos humanos, militantes políticos y gremiales y sociales nutrieron la concurrencia que año a año se reúne frente a la cruz blanca y el cartel que recuerda el lugar de la masacre. 

Hubo emoción, sobre todo en la lectura de las breves biografías de las víctimas. Mariana Leonard recordó versos de María Amarú Luque de Usinger, que detenida en Villa Las Rosas hablaba de justicia, y de memoria. El 6 de julio del 76, su marido, Rodolfo Usinger, también asesinado en Palomitas, advirtió el peligro: "Tuvo al menos el desahogo de gritarles en la cara '¡asesinos hijos de puta!' y trató de resistir hasta el final", se recordó ayer. Es que a principios de ese año Montoneros había alertado sobre un operativo militar, denominado Mantel Blanco, de  ejecución de prisioneros políticos. 

Nora Leonard recordó que el proceso judicial para investigar este hecho "sufrió continuos retrocesos". Finalmente fueron condenados Carlos Alberto Mulhall, Miguel Raúl Gentil, Hugo Espeche, Luciano Benjamín Menéndez, Joaquín Guil y Juan Carlos Alzugaray, mientras se encuentra en proceso una tercera causa, en la que están siendo investigados el coronel retirado Luis Dubois y los penitenciarios Napoleón Soberón y Víctor Rodríguez. 

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