Gente que aloja gente: una modalidad gratuita que crece

Gente que aloja gente: una modalidad gratuita que crece
El "couchsurfing" ya tiene más de 4.800 anfitriones en Córdoba. Permite que los viajeros paren en casas de familia que ofrecen una cama y, a la vez, ellos hacen lo mismo en sus hogares.
Funciona desde hace años, pero cada vez es una modalidad más extendida. En inglés se denomina “ couchsurfing ” (algo así como “surfear el sofá”), en alusión a la cama o el sofá que alguien presta (o solicita) en una casa para alojar a un turista de cualquier parte del mundo.

Esta modalidad de alojamiento gratuito funciona a través de una red social que intercambia servicios de hospitalidad en línea para personas que viajan por el mundo. Funciona en 246 países de todo el mundo y que cuenta con más de tres millones y medio de usuarios.

En Córdoba ya hay anotados más de 4.800 “anfitriones”.

Para ingresar al sistema hay que registrarse en la web (https://www.couchsurfing.org) y cada usuario pueden localizar contactos en los lugares a los que viaje para solicitar alojamiento haciendo constar los días de estadía. Del mismo modo, las personas pueden utilizar la plataforma para hospedar a viajeros de cualquier parte del mundo o simplemente para acompañarlos haciendo de guías turísticas, si lo desean.

Es una forma de viajar y también una manera de ahorrar en alojamiento, que privilegia la experiencia intercultural.

Aunque permite abaratar costos, también puede suceder que el alojado invite a cenar a su anfitrión o hacerle algún obsequio de agradecimiento.

La idea es que después uno retribuya la atención hospedando a otros viajeros, aunque no es obligatorio que así sea.

Cambiar la manera de viajar. “Lo que pasa que mucha gente tiene en la cabeza que viajar sólo se puede hacer por el circuito turístico tradicional, pero hay otras formas más económicas”, cuenta la porteña Aniko Villalba (27 años), escritora y fotógrafa que viaja por el mundo alojándose en casas de familia. “Hay que estar abierto a todo. Te podés quedar en la casa más lujosa de la ciudad, o te puede tocar una donde todos duermen apretados. Me encantan los dos extremos, hay que estar dispuestos a sorprenderse, a no planear tanto”, asegura.

Pedro Luque (29) es un periodista cordobés que el año pasado decidió –cuando vivía con tres amigos en el Cerro de las Rosas– alojar a varios extranjeros a través de couchsurfing . “Recibimos a dos chicas irlandesas. Me encantó la experiencia cultural, hice cosas que había dejado de hacer, como ir a bailar o visitar lugares turísticos”, recuerda.

Rodrigo Orozco (28) es vecino en Villa Carlos Paz y a fines de enero regresó de viajar por Perú y Colombia a través de este sistema. “La primera vez estuve en la ciudad de Trujillo, en Perú. Mi segundo viaje fue a Ecuador. Envié una solicitud para conocer gente y una persona me invitó a su casa en Salinas, una ciudad pequeña. La familia se encariñó muchísimo conmigo”, cuenta agradecido.

Cómo funciona. Hay que ser mayor de edad e inscribirse en www.couchsurfing.org, completar un perfil e indicar si se buscar alojamiento o se ofrece hospedaje.

Son importantes las referencias personales que otros usuarios escriban en el perfil propio: pueden ser positivas, negativas o neutras.

Toda la información que cada usuario emita o reciba se resguarda dentro del sitio.

De sofá en sofá

En números. La red de “couchsurfing” tiene 3,5 millones de usuarios y 22 mil perfiles nuevos cada semana. Las ciudades más visitadas del mundo bajo esta modalidad son Nueva York, París, Londres, Berlín y Estambul.

Red que crece. En Argentina ya hay casi 55 mil usuarios, 4.800 de ellos en Córdoba.

Jóvenes. La mayor cantidad de usuarios (36 por ciento) tiene entre 18 y 24 años. Siguen los de 25 a 29 (33 por ciento).

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