El generador eólico comodorense se quedó sin predio para su desarrollo

El generador eólico comodorense se quedó sin predio para su desarrollo
Tras afrontar incontables situaciones en contra de sus intenciones pero sin que todas esas vicisitudes logren quebrar sus intenciones de concretar su sueño, Enzo Fuligni sufrió un nuevo golpe a su incansable tarea de inventor con la “revocación de uso” de un terreno que se le había otorgado en el barrio industrial para desarrollar un generador eólico netamente patagónico, resistente a la fuerza del viento local y mucho más económico que los que se observan en los alrededores de la ciudad, la mayoría de ellos sin funcionamiento.

Fuligni, quien fuera premiado con Medalla de Oro en ferias de inventos en diferentes lugares del mundo, al menos dos de ellas en Estados Unidos, intentó de las más diversas maneras llevar adelante su proyecto pero, pese a las promesas de los funcionarios de turno, nunca llegó a contar con la decisión política que permitiera desarrollar sus ideas.

Desde el otorgamiento del terreno, durante el gobierno municipal de Aubía -hace diez años atrás- con esfuerzo propio y el aporte de algunos materiales por parte de empresas privadas, el “tano inventor” logró construir dos enormes portones de precisión -uno para el ingreso de vehículos y otro para tránsito personal- y colocarlos en el ingreso al predio concedido, instaló los caños para el cercado del terreno y llegó a cerrarlo parcialmente pero “los amigos de lo ajeno” que nunca faltan, y con soldadora autógena de por medio, se robaron parte de los portones, los alambres del cerco y hasta algunos de los caños tubing que servían de parantes.

El terreno elegido “donde se siente el viento aún cuando en la ciudad no se mueve una brisa”, según sostiene Fuligni, era el ideal para desarrollar el proyecto que inventó y patentó, generador especial pensado para soportar los vientos patagónicos técnicamente denominado “multipolar de flujo axial”, tecnología que finalmente nunca llegó a implementarse en el país debido a la falta de convocatoria de las autoridades y empresarios de la zona.

Palmadas y medallas

“Hace treinta años que tengo este sueño y en ese tiempo, lo único que recibí fueron palmadas de elogios y hasta un par de medallas, cinco de oro que tengo en mi casa -dos de ellas ganadas en Estados Unidos en una feria de inventores con representación de 40 países- por mis trabajos hechos a pulmón, con ayuda de mucha gente que aportó lo que pudo, pero sin el aporte necesario de inversión que debieron aportar otros estamentos de poder”, señala el inventor.

Aceptando la decisión municipal, señala que “no me quejo; está bien que me hayan quitado el espacio donde pudo haber existido todo un campo de desarrollo tecnológico si lo tuve por diez años y sólo pude colocar portones, que se robaron, parantes y alambres, que desaparecieron, o sólo tres pilotes de 5.000 kg. cada uno que servirían para sostener el prototipo de generador eólico”, agregando que “hasta me hicieron ‘rituales de magia negra’ con enormes cruces de cinco puntas blancas con un gato muerto en cada extremo”, señala entre irónico y resignado.

Lejos de bajar los brazos, Enzo Fuligni -“el tano inventor”- sigue adelante, aún con varios ataques cardíacos que lo han tenido al borde de la muerte, pensando en una cooperativa que ya está conformada y que sólo espera la matrícula obligatoria para su funcionamiento como tal “con la que pensábamos montar los galpones necesarios en este predio que ahora perdemos” señala pero, quizás con bronca aunque sin quebrarse, asegura que “haremos funcionar en otra parte, no importa donde, pero de ahí van a salir los molinos generadores que precisamos”.

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