El caso de un niño de 12 años internado en coma alcohólico es ejemplo de la gravedad del problema en la provincia.
El desmedido consumo de alcohol en menores preocupa a toda la comunidad santiagueña, ya que según estadísticas del Servicio de Emergencias y Accidentología de Santiago del Estero (Sease), cada fin de semana se atienden entre 8 ay 10 casos de menores de edad en coma alcohólico.
“Todos los fines de semana vemos de 8 a 10 menores de edad en coma alcohólico. Claro que es una estadística manejada solamente por el Sease, por lo que en Santiago, por fin de semana, seguramente son muchos más los jóvenes que ingresan a los centros asistenciales en esas condiciones”, informó el Dr. Juan Carlos Vittar al hacer un balance del año 2013, aunque este flagelo social persiste.
Un ejemplo de ello tuvo fuerte repercusión hace poco menos de un mes, cuando EL LIBERAL publicó que un niño de sólo 12 años tuvo que ser internado después de presentar un grave cuadro de deshidratación y sufrir convulsiones al consumir abundantes bebidas alcohólicas que le fueron provistas por una mujer de 48 años, la que sería su vecina.
El insólito hecho se produjo en la ciudad de Añatuya. La hermana mayor (28) del menor advirtió su malestar y el aliento etílico que presentaba, por lo que de inmediato lo trasladó hasta el Hospital Zonal para que reciba la asistencia correspondiente y quedó internado. Algunas versiones indican que el niño también habría ingerido pastillas, un cóctel que podría haber sido mortal para el pequeño.
“Las cifras se mantienen todos los fines de semana y esto preocupa. No hay un descenso y lo grave es que ya no se trata solamente de coma alcohólico por el consumo de bebidas etílicas, sino que también encontraron la diversión de mezclar sustancias, lo que agrava la situación de los pacientes”, agregó el director del Sease.
Para desmitificar el hecho de que el problema sólo afecta a personas con ingresos económicos más bajos, desde el Sease se aclaró que “entre los menores de edad ebrios no se diferencian las clases sociales. Tal vez la diferencia es que los de la clase social alta son los que menos se ven, pero no porque sean minoría, sino porque sus padres los llevan a centro asistenciales privados”.
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