Son gemelos, abanderados y tienen un promedio de 9,88 y 9,84

Son gemelos, abanderados y tienen un promedio de 9,88 y 9,84
Ivan y Matías Stepaniuk concurren a la Escuela Nº 667 Mayor Carlos Krause de Oberá, son abanderado y escolta de la bandera Argentina; tienen un promedio general muy alto. En diálogo con Misiones On Line los pequeños reconocieron que “con 30 minutos de estudio alcanza”, son amantes de las matemáticas, “los cálculos los hacemos en un papel o la mente, la calculadora es para pichados”, dijeron.

Gemelos, idénticos físicamente y casi iguales en el rendimiento académico, con promedios muy altos que los llevaron a ser abanderado y escolta de la bandera de Argentina.

Ivan y Matías tienen 11 años, cursaron 6to año A y C respectivamente. El primero de ellos tiene un promedio general de 9,88 y tiene la responsabilidad de ser el abanderado del establecimiento, en tanto que Matías promedia 9,84 y es el primer escolta de la bandera Patria.

Con mucha simpatía, los dos se animaron a hablar y contar como fue su año lectivo, Ivan, un tanto más tímido que su hermano indicó, “yo leo un par de veces y me acuerdo de todas las cosas para la evaluación, es mentira que nos pasamos estudiando, me paso todo el día en la computadora. Con mi hermano no competimos por las notas que nos sacamos, cada uno se esfuerza por sí solo. La materia que más me gusta es matemáticas, las divisiones y cálculos, las hago en un papel o en la mente, para poder agilizarla”.

Por su parte, Matías, un poco más distendido, expresó que “yo también leo un par de veces y me alcanza para aprenderme todo, si es una materia que no me gusta, estoy más tiempo estudiando como por ejemplo con lengua. A mí también me gustan las matemáticas, hago los cálculos en la mente, nada de calculadora, eso es para pichados. Estudiamos separados con Ivan, porque vamos a cursos diferentes. Para una evaluación estudiaba media hora o 45 minutos más o menos. La clave es prestar atención en clases”.

Fany Feltan, es la mamá de los gemelos, docente del área de música en la institución, se mostró orgullosa de las altas notas de sus hijos, “ellos desde hace varios años dijeron que querían estar en la bandera, entonces se esmeraron y esforzaron para lograr ese objetivo; hacían todos los trabajos. Hay uno que es más dedicado que el otro, completaba las actividades con mayor tiempo, pero el rendimiento de los dos es igual de bueno”. La madre explicó que por recomendación de otros docentes, desde el segundo grado los chicos concurren a grados diferentes, “estando separados comparten muchas cosas más, porque cuando llegan de la escuela se cuentan uno al otro lo que hicieron en clases. La maestra de tecnología, que es la misma de los dos, me contaba que cada uno hacía cosas diferentes, con su impronta”.

Fany fue maestra de música de sus hijos y dio detalles de esa experiencia, “fue algo lindo y difícil por momentos, porque a veces uno les exige más que a otros chicos, pero de manera inconsciente”.

Comentá la nota