"Vas a quedar como tu hijita, te voy a matar”, fueron las palabras que Marcelina Orellana, madre de Edith Casas, denunció haber escuchado desde el interior de la camioneta en la que transitaba Claudia Cingolani y la gemela viva. Ya realizó la denuncia.
“Durante diez cuadras me hicieron señas de luces para que pare y hasta me cruzaron la camioneta delante del auto. Cuando me detuve vi que una de las puertas se abrió y me asusté mucho, por lo que decidí hacer algunas cuadras en contramano hasta llegar a la Seccional Segunda”, relató.
Al mismo tiempo, agregó que “lo que más me dolió de todo eso fue levantar la vista y ver que mi hija estaba ahí junto a Claudia Cingolani, siendo que yo había escuchado una voz de mujer que me decía ‘vas a quedar como tu hijita, te voy a matar hija de puta’”, en evidente alusión a Johana, que fuera brutalmente asesinada el 16 de julio de 2010 cuando tenía 20 años.
También fue contundente al señalar que Edith “está mal de la cabeza. Yo no sé si se droga o qué le pasa, o a lo mejor está amenazada, pero no es la misma persona que antes”.
Por otra parte, contrariamente a este incidente, aseguró que casi con desesperación la propia Edith hace poco más de diez días le envió mensajes de texto a su celular a las 2 de la mañana diciéndole “mami, quiero hablar con vos” relató Marcelina, a lo que ella le contesto: “cuando quieras hijita”. Pero luego de ello no recibió más mensajes.
TENIA OTRO NOVIO
Más adelante, Marcelina reveló que “Edith mantuvo un noviazgo durante los últimos tres años con un muchacho de acá de Truncado (cuyo nombre no dio a conocer) que hasta venía a mi casa. Hace dos meses dejó de salir con él; justamente cuando de un día para el otro decidió irse a vivir a la casa de los Cingolani”.
Entre sollozos, la madre continuó relatando a Diario Patagónico que este joven “me contó que una noche fue Claudia hasta la casa donde se veían a buscarla y que cuando lo vio a él le preguntaba insistentemente quién era”, a lo que la gemela alegaba que era “solo un amigo”.
“¿Sabes quién soy yo?”, dice Marcelina que le dijo Claudia al novio de Edith. “Soy la hermana de Víctor Cingolani y a mí ella me tiene que contestar los mensajes y las llamadas cada vez que le quiero hablar, así sean las 2 de la madrugada”, fue el sorprendente relato que le hizo a Marcelina el muchacho, al mismo tiempo que aseguró que ese mismo día Edith terminó la relación con el chico.
Por otra parte, hizo saber que tanto ella como otra de sus hijas (hermanastra de Edith) recibieron mensajes de texto en los que decía “aflojá, queremos plata, no te hagas la boluda; acordáte cómo terminó Johana”.
Asimismo, contó también que una semana antes de ser asesinada Johana le mostró mensajes que recibió a su celular diciendo “disfrutá de tu noviecito ahora porque después va a tener que llevarte flores al cementerio; los voy a matar a los dos”, en clara alusión a Marcos “El Tosco” Díaz quien hoy se encuentra detenido por el crimen en la Seccional Primera de Policía, esperando ser juzgado y que hasta el momento se negó a formular declaraciones a Diario Patagónico.
Cabe recordar que a pocas horas del crimen de Johana, Díaz recuperó su libertad por falta de pruebas que lo incriminaran, pero meses más tarde la Justicia ordenó su detención cuando científicamente se determinó que una colilla de cigarrillo hallada en el lugar del hecho tenía su ADN. Díaz permaneció prófugo un tiempo, aunque luego decidió entregarse acompañado por un abogado defensor.
A todo esto el padre de las gemelas, Valentín Casas (quien está divorciado de Marcelina Orellana), cree que tanto Díaz como Cingolani tienen mutua responsabilidad en la muerte de su hija, mientras que Marcelina Orellana reiteró en varias ocasiones que teme que Cingolani pueda dar muerte a Edith, quien recientemente fue autorizada por la jueza Gabriela Zapata a contraer matrimonio con el condenado, en base a las pericias realizadas por la psicóloga Vivian Burgui.
Hasta el momento no se conoce la fecha exacta de la unión civil e incluso ahora se especula que podría realizarse en la Alcaidía.
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