Iniciarán hoy un minucioso estudio en el terreno para determinar además su longitud. Sospechan de una falla geológica o de la existencia de un brazo del río Salado extinguido hace decenas de años.
El incidente ocurrió la madrugada del 25 de diciembre, en medio de una lluvia torrencial de casi 200 milímetros.
Una mujer y sus dos hijos fueron sobresaltados por una explosión y el avance de una grieta que se fue abriendo a sus pies hasta atravesar la casa. Incluso una de los chicos se hundió hasta la cintura pero fue rescatado a tiempo.
En el pueblo y sus alrededores la gente teje todo tipo de conjeturas, incluso la policía trabajó hasta ayer para tratar de conocer dónde empieza y dónde termina la enorme fisura terrestre que en algunos tramos tiene hasta metro y medio de ancho y tres de profundidad.
Ante esto, el licenciado en hidrogeología Ángel Storniolo se mostró interesado en viajar hasta la pequeña comunidad de Otumpa, acompañado por especialistas en geología, con la intención de hacer un estudio más profundo del origen de este fenómeno.
“No podemos adelantar nada. Para esto hay que recorrer el lugar, hacer las observaciones correspondientes”, dijo con cautela.
No obstante, no descartó la posibilidad de que esta grieta sea el asentamiento del suelo de un viejo cauce de algún río -quizás el Salado- que después de muchos años quedó secó y hoy sólo puede ser observado con imágenes satelitales.
Para sumar testimonios, ayer pobladores de Campo Gallo, apoyaron esta posibilidad al recordar que en la década del 70 se produjeron incidentes similares en esa zona del departamento Alberdi, tomando como referencia la ubicación de Otumpa.
“En los años 70, en el paraje El Fisco Grande, a unos 25 kilómetros de Campo Gallo, una casa se hundió hasta la mitad en una grieta que apareció después de una lluvia, como en este caso”, recordó Américo Sosa, conocido vecino de esta ciudad.
“Tiempo después, también luego de una lluvia, un tramo de la ruta 92 se cortó por otra grieta a la altura de Donadeu, en el departamento Alberdi”, agregó.
Mientras tanto, el misterio continúa y pone en alerta a los pobladores de Otumpa cada vez que llueve.
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