Le gatillaron dos veces un arma en la cabeza

Raúl Bianchimano y su suegra de más de 80 años fueron víctimas de un violento atraco el sábado a la tarde, por dos sujetos que los maniataron, les pegaron y les robaron dinero y otros efectos.
"La verdad que me despedía, pensé que me mataban", aseguró ayer el propietario de una panadería del barrio Kilómetro Cinco, el que fue asaltado por dos delincuentes, los que antes de escapar con 2.800 pesos, un costoso reloj y otros elementos, le gatillaron dos veces con un arma de fuego en la cabeza, aunque afortunadamente no salieron los disparos.

Víctima del episodio resultó Raúl Bianchimano, dueño del comercio ubicado en la calle 9 de Julio 1675.

Según comentó el damnificado a un cronista de "La Nueva Provincia" , al momento del violento atraco en el lugar también se encontraba su suegra, una mujer de más de 80 años, quien resultó agredida por los ladrones y despojada de su jubilación.

"Esto es una locura, me ataron con precintos, me golpearon y hasta me gatillaron", dijo el hombre, quien informó que el robo se cometió poco después de las 18.30 del sábado, cuando se encontraba a cargo del negocio.

"Estaba mirando televisión y mi suegra estaba planchando en la casa. Entraron (los asaltantes) como una tromba, cuando me quise dar cuenta los tenía encima y ni les pude mirar la cara", comentó Bianchimano.

Explicó que los malvivientes lo hicieron tirar al piso boca abajo y ataron sus manos con precintos plásticos.

"A la madre de mi señora la maniataron con cinta y le pegaron unas patadas. Todo eso para sacarle de la cartera los 2.000 pesos de la jubilación", agregó.

Los ladrones actuaron con el rostro semicubierto y cortaron los cables del teléfono y del portero eléctrico del local.

"Eran dos, uno más alto y el otro petiso. El primero andaba revolviendo por todos lados, mientras que el otro me encañonaba con el arma, me pegaba y me insultaba", dijo el comerciante, quien

exhibió una herida cortante que uno de los malhechores le produjo a la altura de la nuca.

Inseguridad.

Mencionó que además de la jubilación de su suegra los sujetos se alzaron con 800 pesos, un videoreproductor y un costoso reloj que "me lo había regalado mi señora hace 15 años. La verdad que me produce una pena terrible".

El hombre reconoció que los delincuentes podrían ser los mismos que hace quince días intentaron asaltar a su mujer.

"Entraron, pero ella logró meterse en la casa y cerrar la puerta, entonces tomaron algo de la caja registradora (de la panadería) y se fueron. Creo que son los mismos".

Bianchimano destacó que "hay una inseguridad terrible en este barrio, sobre esta cuadra han hecho desastres".

Y sobre la sensación experimentada cuando el delincuente le gatilló el arma en su cabeza, admitió que "sentí el tric-tric y pensé: `estoy muerto'".

"La verdad que me despedía. El primer tiro no salió y luego apretó el segundo y tampoco. Te genera una gran impotencia no poder defenderte", confió el comerciante para luego acotar que "incluso quedaron algunas balas desparramadas dentro de la casa".

Mientras aguardaba la presencia de los peritos de la Policía Científica y recibía la visita de amigos que se interesaron por su estado de salud, el damnificado reconoció que deberá tomar otras medidas de seguridad.

"Tengo que seguir trabajando, pero vamos a pensar alguna forma para reducir los riesgos", concluyó.

Rompen un vidrio y roban

Personas desconocidas rompieron ayer a la madrugada uno de los ventanales de una fiambrería y sustrajeron el dinero de la caja registradora, según informaron fuentes oficiales.

El episodio se cometió en el comercio ubicado en la esquina de Sarmiento y 12 de Octubre, y fue descubierto tras un llamado al teléfono de emergencias 911.

Los ladrones violentaron uno de los vidrios que da sobre Sarmiento y luego de lograron acceder al local, de la caja tomaron el cambio y se dieron a la fuga rápidamente, ya que por la rotura del cristal se accionó el sistema de alarma.

"Como empezó a sonar, tomaron el cambio que había y se fueron enseguida", comentó un allegado al damnificado, cuya identidad no trascendió.

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