Gastos y recaudación municipal. Medio año de más de lo mismo.
Seis meses, medio año. Tiempo suficiente para analizar como gasta el Departamento Ejecutivo de Necochea los recursos que dispone. No es echar leña al fuego, es clarificar el estado calamitoso de las cuentas municipales.
Dos datos particulares me interesan resaltar en esta nota, uno por el lado de los gastos y otro por los recursos. Hay mucha más tela para cortar, pero me detengo en estos para no marear a quién lo lee.
Hasta el 30 de junio, se pagaron fundamentalmente dos gastos en los que hacerlo a destiempo traería muchos problemas y un tercero que ya fue realizado hace mucho tiempo: Personal, representa el 48,84% (casi la mitad de todo lo pagado fue a personal), el servicio de recolección de residuos se llevó el 5,4% y deuda pública el asombroso 32,15%. Si sumamos obtenemos que de cada $10 que pagó el municipio casi $9 fueron en estos conceptos. Quiere decir que la gran mayoría de los gastos realizados en 2019 no se pagaron y con la lógica con la que opera el actual oficialismo se pagará el año que viene ¿qué proveedor acepta estas condiciones? El que la acepta claramente facturará con un sobreprecio que solo hace que los pocos recursos que tiene el municipio terminen mal gastados. Un círculo en el que cada vez se está más metido y con la sola gestión de la miseria no se sale.
El otro dato a resaltar tiene que ver con las modificaciones de la ordenanza fiscal e impositiva que se sancionó este año. En su momento dio para debate, si era mucho o estaba bien. Hoy es un tema olvidado salvo para los bolsillos del contribuyente. Veamos como cambió la recaudación comparado con igual periodo del año anterior pero antes hay que considerar que por la crisis innegable existió una marcada disminución de los contribuyentes que pagan las tasas, es decir tira para abajo lo que entra en las arcas municipales. Para ser más claro, los valores observados de aumento de las tasas están subvaluados porque muchos contribuyentes dejaron de pagar.
Ahora sí, vayamos al detalle. Recordemos que en la boleta de tasas urbanas se incluyen: tasa urbana, protección ciudadana, salud, por servicios sanitarios y gestión ambiental. Por todos estos conceptos la recaudación aumento sólo un 28,86%, muy inferior a la inflación de igual periodo que supera el 50%. Pero no todos los conceptos aumentaron en igual proporción. Es llamativo el aumento del 507% en la recaudación de la tasa protección ciudadana, el 100,6% en salud y el 76,29% de gestión ambiental. Estos se compensan con los escuálidos aumentos de la recaudación por la tasa urbana y por servicios sanitarios. Si hacemos el ejercicio de mantener los mismos niveles de cobrabilidad de hace un año, obtenemos que el aumento de tasas sería mucho mayor a lo expresado en el momento de su aprobación. La crisis la siguen pagando los sectores menos protegidos que irónicamente deberían ser defendidos por sus representantes del departamento ejecutivo y legislativo que elaboran y aprueban respectivamente estos aumentos (las tasas que más aumentaron son las que pagan los/as ciudadanos/as, no las empresas). Ojalá se corrijan estas aberraciones para el año próximo.
El sistema tributario local debe gravar la actividad económica en el territorio, sin exceso, pero lo suficiente como para asegurar la integración local y las condiciones de productividad que, no solo permitan la generación de empleo y crecimiento económico, sino que hagan sostenible el desarrollo de la ciudad.
Como vengo remarcando en notas de opinión anteriores, no considero valido creer que solo alcanza con ser un buen “gestionador” para sacar a Necochea de la crisis en que se encuentra, sino que son necesarios agentes promotores de políticas públicas que tuerzan el camino decadente actual. Gestionar es ante lo dado ver cómo nos la arreglamos y tapamos baches, promover es modificar la estructura y dinámica para que lo dado sea transformado y puesto en función del desarrollo, es planificar seriamente (desde lo político y lo económico) y poner objetivos de mediano plazo donde exista un verdadero proyecto de ciudad.
*Por Maximiliano Cantoni
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