Se gastó a destiempo y se gastó muy mal en ABSA

Se gastó a destiempo y se gastó muy mal en ABSA

El desmanejo que imperó en la prestataria la pone en una precaria situación y con obras inconclusas.

Si bien el intendente Héctor Gay aludió ayer con acierto a la orfandad presupuestaria en que se encuentra sumergida ABSA, también es cierto que durante los ultimos años la empresa gastó mucho y gastó mal.

Mientras desde 2014 vino careciendo de los recursos mínimos indispensables para funcionar al mismo tiempo decidió encarar nuevas obras de abastecimiento cuando no tenía asegurada ni la capacidad de traer más agua desde el dique Paso de las Piedras ni de potabilizar mayor cantidad.

Uno de los ejemplos más claros de esta política gira en torno a la construcción de un acueducto de casi seis kilómetros para abastecer a los barrios Bosque Alto, Paihuén, Parque Norte, étc, mientras no se sabía si había recursos suficientes para terminar las obras de mejoramiento en la planta potabilizadora Patagonia.

No se trata de condenar a esos miles de vecinos sin agua de red ni mucho menos, sino simplemente de haber mantenido un plan racional de inversiones capaz de asegurar un abastecimiento integral en toda la ciudad y no dejar que algunos, como los ubicados en el extremo de la red deban soportar todo el peso de la crisis.

Cómo se explica entonces, si no es por la ausencia de un plan racional de inversiones, que se avanzara (al menos en los papeles) en la obtención de créditos en el exterior para la ejecución de obras faraónicas como el acueducto desde el río Colorado o la planta de reúso de líquidos cloacales , cuando lo más elemental no funciona.

Haber empezado la mejora de la planta Patagonia sin tener asegurados los recursos necesarios para su finalización también es otra muestra de la decadencia que sacude a la prestataria.

Desde 2009 se vinieron realizando importantes inversiones para asegurar fuentes alternativas (pozos en la zona de Cabildo y tomas superficiales) , pero no se avanzó en nada, pese a las ya crónicas advertencias, sobre la necesidad de mejorar las condiciones de transporte de agua y las de producción están a mitad de camino.

Sólo queda el alivio de un dique sin algas, aunque habrá que ver hasta cuando la naturaleza sigue ayudando.

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