El aval a la política de derechos humanos impulsada en los últimos diez años en la Argentina, así como las críticas a medios y jueces que no están al servicio de los desprotegidos fueron los puntos fuertes que planteó el jurista español Baltasar Garzón.
De las políticas gubernamentales planteó que así como se dice que pone demasiado énfasis en el tema, la Argentina es un modelo porque en los últimos diez años se puso al frente de políticas preactivas. “Por supuesto que hay mucho por hacer todavía y en los últimos días hubo derechos avasallados”, acotó sin aludir directamente a las manifestaciones indígenas próximas a Castelli.
Medios y jueces
En cuanto al debate por las leyes para introducir reformas en la Justicia argentina propuestas por el gobierno nacional, el magistrado dijo estar preocupado por el debate actual: “En lugar de enfrentar modelos de justicia hay resistencia de cierto status corporativo”, denunció. Y de los jueces que resisten al proyecto de democratización de la justicia lamentó que crean tener cierta superioridad o estar por encima de los demás ciudadanos porque si lo hacen “están de espaldas a la realidad, responden a un modelo de la Edad Media que no garantiza igualdad de derechos”, opinó, generando un encendido aplauso del auditorio.
En el mismo sentido agregó sentirse identificado con los magistrados que están cerca del pueblo y que no temen acceder por concurso, y sobre algunos medios cuestionó que manipulen el lenguaje para alimentar el desamparo.
Al citar a Joseph Pulitzer, recordó el sentido de una profesión cercana a la de los hombres del Derecho: “El periodista tiene que estar siempre con las víctimas, los desprotegidos y los que no tienen voz. ¿Cuánto de esto tienen hoy los medios?”, reflexionó.
Vanguardia internacional
De regreso al planteo original comparó su país con la Argentina: “España abraza la mentira oficial; más de la mitad de la población no tiene ni idea de lo que fue la dictadura y no hay un movimiento por las víctimas como aquí”. Por ello lamentó la desmesura en las críticas, en un país donde se hizo mucho.
Por ello enunció: “Si no somos capaces de recuperar la cultura de los derechos humanos vamos a seguir sufriendo las mismas consecuencias, el no hacer frente a los hechos que afectaron a una sociedad o a una parte de ella corremos el riesgo de que se repitan”.
El hoy asesor de la comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados de la Nación también señaló que cuando se dice que la mirada argentina se orienta hacia el pasado, eso no es verdad. El país “está a la vanguardia en la paridad de derechos con el matrimonio igualitario, con el reconocimiento de los pueblos originarios y las mujeres. Ése es el camino”, agregó.
Con referencias y citas de célebres figuras del derecho, la política y la cultura afirmó que así como “vivimos en una sociedad pluricultural y no hay una sola cultura, la interculturalidad es fundamental”. “La cultura, la interacción, el diálogo, el mestizaje son el verdadero camino; con una conciencia mayor podremos exigir mayor compromiso a quienes nos representan y juzgan, que no son los titulares del poder sino nuestros administradores, porque los legítimos titulares del poder somos el pueblo”, agregó.

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