Poco antes de asistir a la presentación de España ante el Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU, el exjuez Baltazar Garzón advirtió que su pais "debe ser el único Estado en Europa y de los pocos democráticos que no ha hecho absolutamente nada por los desaparecidos" del período de la dictadura franquista, y señaló "la necesidad de que el gobierno español tome la iniciativa de, al menos, impulsar una comisión de la verdad", para investigar los más de 136.000 desaparecidos no combatientes en la península entre 1936 y 1951.
España sostiene que la Convención Internacional sobre Desapariciones Forzadas, ratificada por 40 Estados, entre ellos España, no se aplica a los casos registrados antes de su entrada en vigor, que en el caso de Madrid es el 23 de diciembre de 2010, a lo cual Garzón responde que "no se creen lo que dicen, porque en el mismo informe en el que contestan al Comité se reconoce que los delitos de detención ilegal, sin dar razón del paradero de la víctima, y los secuestros son delitos permanentes, lo que contradice la doctrina fijada por el Tribunal Supremo".
El exmagistrado, inhabilitado tras ser encontrado culpable de "prevaricato" por intervenir comunicaciones de los cabecillas de una trama de corrupción que afecta al gobernante Partido Popular (PP) español, agregó que la argumentación central de España ante el comité "es más un recurso para evitar cualquier inspección que un argumento válidamente defendible". Luego, lamentó que ante la imposibilidad de efectuar tales investigaciones, tampoco se hayan dado alternativas, como una comisión de la verdad o de memoria histórica "que atienda los derechos fundamentales a la verdad, la justicia y a la reparación de las víctimas".

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