Garrafa social, un producto subsidiado que no siempre llega a los que la necesitan

Garrafa social, un producto subsidiado que no siempre llega a los que la necesitan
Si bien todavía no se registraron problemas por faltantes en Pergamino, creció la venta en los lugares habilitados aunque con restricciones. La ausencia de controles por parte de las autoridades hace que muchas veces se entregue a personas que podrían pagar el precio convencional.

La falta de garrafas sociales en algunas localidades bonaerenses todavía no se siente en Pergamino dado que el abastecimiento es normal aunque podrían registrarse inconvenientes cuando sea más pronunciado el descenso de la temperatura en esta zona del país. En realidad no es un tema nuevo, sin embargo, según lo consignado por organismos nacionales que controlan el abastecimiento de este producto, en 2014 aumentará la demanda en alrededor del 200 por ciento lo que resulta una merma en el stock ya que no alcanzará a cubrir las necesidades de la población.

“Nosotros estamos notando que la gente comienza a pedirnos la garrafa social con más insistencia que semanas atrás; los días se están acortando en esta época del año por lo que las necesidades aumentan en forma permanente”, explicaron desde la estación de servicio YPF ubicada en la zona de avenida Colón y Bombero Esquivel, lugar en el que todas las mañanas se forman largas filas para conseguir el producto.

Regulan la entrega

De acuerdo a lo que pudo saber el Diario, de lunes a sábado se están vendiendo cerca de 80 garrafas sociales de 10 kilogramos a 16 pesos, tal como lo marca la legislación vigente en nuestro país. “Tratamos de respetar los horarios de entrega teniendo en cuenta que a las 7:30 tenemos gente esperando para llevar su garrafa; nosotros damos el producto hasta terminar con el suministro diario que son alrededor de 80 y por suerte en este momento podemos cumplir con la demanda; YPF Gas nos entrega diariamente un número importante que nos posibilita trabajar sin restricciones”, agregaron desde este punto de venta donde muchos pergaminenses concurren dado que es por ahora el único centro de entrega que respeta los valores acordados. “Por lo que nos dicen los clientes, somos solamente nosotros los que tenemos disponibilidad de garrafas sociales pero no puedo hablar por el resto ya que no conocemos la realidad”, indicó el responsable de la coordinación de este sector dentro de la empresa que tiene una extensa trayectoria en la ciudad.

Más allá de esto, afortunadamente ayer a la tarde también la empresa Total Gas, ubicada en ruta nacional Nº 178, a pocos metros del Taller Protegido, confirmó que están comercializando en su planta la garrafa social respetando los valores asignados por el Gobierno nacional y esta es una buena noticia para los vecinos que tienen sus hogares en la zona oeste de la ciudad.

Dónde denunciar

El Estado bonaerense, a través de las áreas de Defensa al Consumidor, controlará a los comercios minoristas para tener datos permanentes sobre los precios de venta al público de garrafas de gas teniendo en cuenta los inconvenientes que se registran cuando llegan las bajas temperaturas. Las verificaciones están en marcha en todos los municipios de la provincia de Buenos Aires para lograr mejores resultados con el fin de evitar valores elevados que afecten a la población.

La Secretaría de Energía de la Nación establece los precios máximos a los que deben venderse las garrafas: la de 10 kilogramos cuesta 16 pesos finales; la de 12 kilogramos, 20 pesos y la de 15 kilogramos, 25 pesos. No obstante es común que haya valores que superan lo establecido por lo que se recomienda denunciar en los lugares habilitados. El año pasado, a raíz de esta situación, se iniciaron operativos de control en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires y los mismos continuarán; de todos modos se recordó que ante cualquier situación anómala, los consumidores pueden realizar las consultas y reclamos a la línea gratuita de Defensa del Consumidor de la Provincia 0800-222-9042 (de 9:00 a 18:00) o en las Oficinas de Información al Consumidor que en Pergamino funciona en Luzuriaga, a metros de avenida Alsina.

Mejorar los controles para evitar abusos

Los usuarios de la garrafa social que esperaban ser atendidos manifestaban con razón sus reclamos dado que no existen controles a la hora de vender. En cercanías de los fines de semana comerciantes que tienen sus “carritos” en la zona de Avenida de Mayo y Rocha concurren a llevarse una garrafa, aunque hay veces que van hasta tres personas por puesto generando un vaciamiento rápido del stock. Otras de las situaciones que se presentan son los vecinos que bajan de lujosas camionetas y se ponen en la fila para adquirir este producto que no será empleado para paliar una necesidad básica; y ni qué hablar de los que viven en la zona de las quintas que tranquilamente podrían comprarlas sin precios subsidiados. También se pide que las empresas proveedoras no tengan un sólo turno de atención y desdoblen la comercialización porque la gente que trabaja desde temprano nunca llega a llevarse su garrafa.

A la luz de lo que señalan los propios usuarios, queda en evidencia que la provisión de las garrafas sociales debe contar con un riguroso control, para que se transforme en un bien al que puedan acceder quienes verdaderamente lo necesitan. De lo contrario, se desvirtúa el sentido con el que fue creado este elemento.

Lo que sucede con las garrafas sociales, motiva una reflexión sobre lo que ocurre en otros rubros, donde los subsidios no debidamente monitoreados se transforman en una inequidad que termina por beneficiar a quienes más tienen.

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