El ganso Rosales lanzó otra promesa polémica: llevar la Legislatura al Sur

Lo hizo durante los festejos del aniversario de San Rafael en el que estuvieron los principales candidatos a la gobernación y el mandatario Celso Jaque.
Las promesas de campañas teñidas de audacias pero de dudoso cumplimiento no dejan de retumbar en la recta final de la carrera por el Sillón de San Martín que se definirá en las urnas el 23 de octubre. Este domingo el candidato demócrata Luis Rosales volvió a ser protagonista en esta variante: "Hay que equilibrar el norte y el sur, vamos a iniciar el proceso tendiente al traslado de la legislatura provincial a San Rafael", lanzó en su cuenta de Twitter el postulante luego de hacer pública la promesa durante los festejos del aniversario de San Rafael.

El evento que reunió a la clase política provincial con las fuerzas vivas del departamento sureño sirvió como plataforma para una multitud de anuncios del gobierno provincial y de compromisos a futuro por parte de los candidatos. En este rubro, el ganso Rosales volvió a romper los esquemas con una promesa ruidosa, como es el traslado de la Legislatura Provincial desde Peatonal y Patricias Mendocinas a algún sitio del Sur mendocino. "Hablamos de un equilibro político y un proceso de debate legislativo", dijo el demócrata que llegó a San Rafael acompañado de su jefe de camapaña, el senador Carlos Aguinaga.

Rasales ya había causado sorpresa y decenas de críticas al prometer una casa para cada mendocino sin techo propio en caso de ser electo gobernador.

No es la primera vez que se habla en Mendoza de llevar la Casa de las Leyes más allá de las fronteras del Gran Mendoza, aunque esa iniciativa nunca prosperó en la práctica porque jamás existió consenso sobre el asunto sino que surgió como plataforma de posicionamiento de algún dirigente o partido aislado. Años atrás fue Ricardo Puga, hoy en el Partido Federal, quien propuso llevar la Legislatura a San Martín, adonde incluso identifícó un inmueble para que albergara la actividad de los diputados y senadores. El proyecto fracasó por falta de apoyo y, en su momento, la convicción generalizada de que el traslado aportaría más al entorpecimiento de la convivencia de los poderes del Estado que al mejor funancionamiento de los mismos

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