La ganadería nuevamente está a las puertas de una crisis que pone contra las cuerdas al eslabón más numeroso y con menos herramientas de defensa de la cadena: la cría.
Al considerar el aumento de costos por región la realidad es más crítica. En la cuenca del Salado el aumento fue de 50%, tomando en pesos por cabeza, mientras que en Entre Ríos, Chaco y Corrientes llega al 40 por ciento.
A la suba de costos hay que agregarle el aumento de la presión impositiva, tal como se reflejó en la provincia de Buenos Aires, por lo cual el daño económico es de mayor magnitud.
Primer semestre
Las cifras del primer semestre del año revelan que el aumento de la faena respecto de 2012 no hace otra cosa que provocar una sobreoferta de carne en el mercado interno. Ese crecimiento, ya se sabe es artificial, porque llegará hasta que el mercado encuentre un nuevo punto de equilibrio. Si no hay otra estrategia -como impulsar un crecimiento de las exportaciones vía la eliminación de las retenciones- el final es conocido. Claro, quizás al Gobierno actual no le preocupe porque la cuenta deberá pagarla quien se haga cargo de la responsabilidad del poder en 2015.
La necesidad de tomar medidas que corrijan las distorsiones no se reducen a la ganadería. Las economías regionales también necesitan mejorar su ecuación económica.
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