El vicegobernador Floro Bogado con motivo de celebrarse mañana el “día consagrado a la fraternidad y a la comprensión entre los niños del mundo y a la promoción de sus derechos fundamentales” expresó que el “futuro del universo depende de que privilegiemos a la niñez como el recurso más valioso del presente, como diría el poeta “es honra de los hombres proteger lo que crece”, porque la dignidad y los derechos de los niños son sagrados, aseveró.
“Así lo entendió la política pública e integrada de la niñez consolidada por el peronismo en la década 1945-1955, donde se los incluía como parte del pueblo y de la Patria, era un verdadero deber nacional de recomposición social para Eva Perón, “olvidarlos era renunciar al porvenir”.
Parafraseando al Papa Francisco abogó por el diálogo familiar entre las generaciones que están en extremo de la vida porque ambos construyen el futuro de los pueblos; los ancianos transmiten experiencia, sabiduría y amor mientras que los niños llevarán adelante la historia”.
En tal sentido, recalcó que “la supervivencia, la protección y el desarrollo de los niños son exigencias de carácter universal que coadyuvarán indefectiblemente al progreso de los pueblos”, para eso –señaló- es fundamental que hoy imprimamos en sus mentes y corazones incontaminados las virtudes espirituales de la paz, el amor fraterno y la alegría, cuyas fuerzas morales redundarán, por añadidura, en la justicia social.
Grandeza Moral:
Por otra parte, Bogado indicó que “tales virtudes nos traen a la memoria también, el código de la disciplina y de los valores, como los mencionados, con los que educó el prócer máximo José de San Martín a su hija Merceditas y a nosotros como hijos patrióticos”, dijo al evocar el 163º aniversario de su paso a la inmortalidad.
Resaltó más adelante que “con corazón paternal e imponderable nos dejó las lecciones más nobles y heroicas para hacer triunfar esa idea que trasciende todos los tiempos: la construcción de una “Patria Grande de Hermanos” porque su visión iba más allá de los horizontes del Río de la Plata, donde la continuidad del proceso revolucionario no se acotaba en los límites del virreinato. Continuó expresando que “el Libertador veía en Artigas, Bolívar, O’Higgins y Sucre no solamente aliados por la causa patriótica, sino a líderes capaces de unificar y profundizar el proceso de liberación, a pesar de los rechazos internos con los que tenía que pugnar, ya que todos coincidían en que la América ibérica era una sola y única su lucha, la que si iba dirimiendo en diferentes puntos del continente.
“Por ello –remarcó- no se puede concebir bajo ninguna circunstancia hermenéutica del derrotero histórico de Nuestra América sin la figura de San Martín, lo que nos dio forma y esencia a lo que somos y representamos los latinoamericanos como pueblo fecundo que vuelve a reconocerse como uno solo y no como retazos inconexos, condenados a estar divididos y dominados por disposición extranjera”.
Con su patriotismo, valentía y generosidad, el Santo de la Espada nos sigue señalando el camino de la unidad fraterna y solidaria, pero también su humildad silenciosa en el ostracismo realza su grandeza moral, pues como subrayara el poeta: “grande fue cuando el sol lo alumbraba y más grande en la puesta del sol”, concluyó el vicegobernador Floro Bogado.


Comentá la nota