El reciclaje de envases plásticos está viviendo una transformación clave con la llegada del modelo tray-to-tray, un sistema que busca reutilizar directamente las bandejas de PET para fabricar nuevas. A diferencia del conocido “botella a botella”, esta práctica había sido poco explorada hasta hace pocos años, lo que generaba una gran pérdida de material.
En la Unión Europea, cada año ingresan al mercado cerca de un millón de toneladas de bandejas de PET, pero apenas se recolecta un 30%. Esto significa que la mayoría termina en vertederos o incineradoras, perdiéndose un recurso valioso y aumentando el impacto ambiental.
El panorama comenzó a cambiar gracias a normativas como la Directiva sobre plásticos de un solo uso (SUPD) y el Reglamento sobre empaquetado (PPWR), que amplían los requisitos de circularidad más allá de las botellas. Estas políticas impulsaron a fabricantes y recicladores a desarrollar nuevas soluciones para aprovechar los trays de forma eficiente.
La meta es ambiciosa: reducir la dependencia del plástico virgen y crear un mercado sólido para el reciclaje de bandeja a bandeja, convirtiéndolo en un eslabón estratégico dentro de la economía circular.
Retos para un reciclaje eficaz
Uno de los principales desafíos es la complejidad de los diseños de estas bandejas, que suelen tener múltiples capas, tintas y adhesivos. Esto complica la clasificación y la descontaminación necesarias para obtener un material apto para uso alimenticio.
A diferencia de las botellas, los trays no cuentan con sistemas de recolección estandarizados. Muchas veces terminan mezclados con otros plásticos, lo que limita la disponibilidad de materia prima de calidad. La falta de homogeneidad eleva costos y reduce la eficiencia de los procesos de reciclaje.
A ello se suma la contaminación con restos de alimentos o materiales extraños, lo que hace aún más difícil la separación automatizada. Todo esto genera un cuello de botella para lograr un reciclaje masivo y seguro en el sector alimenticio.
Sin embargo, los avances tecnológicos están marcando la diferencia. Los sistemas de clasificación por sensores, como los que distinguen entre PET monocapa y multicapa, permiten recuperar con mayor precisión el material realmente útil. Esta innovación es clave para cerrar el ciclo.
Innovaciones que cambian el mercado
La industria del reciclaje introdujo equipos capaces de detectar contaminantes a nivel microscópico, separando hojuelas de PET según su transparencia, color y envejecimiento. Tecnologías como INNOSORT™ FLAKE o AUTOSORT™ FLAKE permiten alcanzar purezas superiores al 99 %, cumpliendo así con los estrictos estándares para envases en contacto con alimentos.
Además, algunas plantas comenzaron a operar líneas de clasificación duales que diferencian entre PET transparente y de color. Esto amplía la gama de aplicaciones del material reciclado, incluyendo bandejas aptas para microondas o envases de mayor durabilidad.
El siguiente paso es combinar residuos posconsumo y posindustriales. Los primeros son más variables y difíciles de procesar, mientras que los segundos, provenientes de descartes de fábricas, suelen ser más limpios y homogéneos. Juntos pueden ofrecer un flujo estable para la industria.
Paso a paso: cómo funciona el reciclaje tray-to-tray
Recolección: los consumidores desechan las bandejas en sistemas de reciclaje o contenedores específicos.
Clasificación inicial: el material se separa de otros plásticos mediante sensores avanzados.
Trituración: las bandejas se convierten en hojuelas de PET para facilitar su tratamiento.
Limpieza y descontaminación: se eliminan restos de alimentos, adhesivos y tintas.
Clasificación por hojuelas: equipos especializados separan por color, transparencia y pureza.
Fundición y reprocesado: el material limpio se convierte en láminas de PET reciclado.
Fabricación de nuevas bandejas: esas láminas vuelven al mercado en forma de envases seguros para alimentos.
El papel del PET en la sostenibilidad
El plástico PET, ampliamente usado en botellas y bandejas, es uno de los materiales con mayor potencial para integrarse en sistemas de economía circular. Su resistencia, ligereza y capacidad de reciclaje lo convierten en un aliado estratégico frente a otros plásticos de un solo uso.
Con el modelo tray-to-tray, se abre un mercado que puede reducir la presión sobre el reciclaje de botellas, evitando que los dos sectores compitan por la misma materia prima. Esto genera una diversificación del uso del PET y aumenta la eficiencia del sistema en su conjunto.
El éxito de esta transición dependerá de tres factores: estandarización de diseños para facilitar el reciclaje, inversión en infraestructuras de recolección específicas y aprobación regulatoria para su uso en envases alimenticios.
En los próximos años, el reciclaje de bandeja a bandeja podría pasar de ser un experimento a convertirse en un pilar de la circularidad, ofreciendo una alternativa real para reducir residuos, ahorrar energía y avanzar hacia un futuro sin plásticos desechables.
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