La Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina solicitó una audiencia con el Gobierno para expresar su preocupación por la falta de apoyo a la industria local dentro del sector hidrocarburífero.
La adquisición por parte de YPF de una significativa cantidad de equipos de bombeo de origen chino que podrían haberse producido a nivel local –ya sea a través de la estatal Tandanor o de otras empresas– detonó el enojo de la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina (CIFRA), entidad que solicitó una audiencia con el Ministerio de la Producción de la Nación, para abordar la cuestión. A través del pedido oficial, la Cámara señaló que YPF y otras petroleras suelen priorizar todo producto importado desde China que les implique un mínimo ahorro, “subestimando en muchos casos la confiabilidad, lo que puede implicar contingencias importantes para los trabajadores”. Lo hacen, incluso, pese a implementar programas de desarrollo de proveedores locales.
La CIFRA expresó su total acuerdo con el objetivo de elevar la competitividad de la industria nacional, pero también preguntó si realmente pueden ser competitivos a nivel internacional sectores como el petrolero, el automotriz o el farmacéutico. “¿Los autos o medicamentos valen lo mismo que en el Primer Mundo?”, cuestionó. Sin negar las transformaciones realizadas hasta ahora por el Gobierno y compartiendo varias de sus metas (como la integración al mundo, la normalización de la economía, la reducción del déficit fiscal y el combate a la pobreza), la organización presidida por Walter Paolini trazó un paralelismo entre la actual coyuntura y lo sucedido en ciertos episodios negativos de la historia reciente argentina. “En esta etapa del ciclo vivimos exactamente lo mismo que en los 70 y los 90, hasta que el sistema explotó. Y explotó, al igual que podría ocurrir dentro de algún tiempo, porque la Argentina se olvidó de lo que significa producir, trabajar y agregar valor, y siempre gastó más de lo que produjo (durante las dos terceras partes de los últimos 42 años hubo retraso cambiario)”, evocó.
PUBLICIDAD
Sin negar las transformaciones realizadas por el Gobierno y compartiendo varias de sus metas, la organización presidida por Walter Paolini trazó un paralelismo entre la actual coyuntura y lo sucedido en ciertos episodios negativos de la historia reciente.
En ciertos momentos, prosiguió la CIFRA, se verificaron los mismos indicadores económicos positivos que hoy, hasta que el crédito se terminó. “El común denominador fue que ‘brillaban los resultados’ de los sectores no transables, los regulados, los privilegiados, la mano de obra no intensiva y las compras en Miami, mientras todos los sectores de mano de obra intensiva no transable quebraban”, apuntó.
En emergencia
Con “ánimos constructivos”, la Cámara de Fundidores indicó que frente a la continuidad del actual sistema el primer perdedor es el Estado, ya que cuando caen las exportaciones y crecen las importaciones inútiles declina la recaudación. “Mientras estemos en una transición hacia una economía normalizada y competitiva, la Argentina no se puede permitir perder más plantaciones, o fábricas, o puestos de trabajo que agregan valor”, esgrimió. De acuerdo con el organismo, hay una batería de medidas de sencilla y rápida aplicación que podrían revertir esta problemática. Algunos de los rubros que más urgentemente las necesitan son los del vino; la fruta; el ajo; la industria textil; la madera; la metalmecánica; el calzado, y el equipamiento para petróleo, minería y ferrocarriles. Al ser de mano de obra intensiva, el segmento de los fundidores se encuentra justamente entre los más perjudicados por el escenario vigente. “Si desaparecemos por falta de materia prima también desaparecerán nuestros clientes, como de hecho ya está ocurriendo. Nuestras producciones se están desplazando a otros mercados. Simultáneamente, pocos sectores se están quedando con un porcentaje insostenible de la riqueza”, advirtió la CIFRA.
Según la CIFRA, mientras estemos en una transición hacia una economía normalizada y competitiva, la Argentina no se puede permitir perder más plantaciones, o fábricas, o puestos de trabajo que agregan valor.
Crisis agravada
El pedido de audiencia de la Cámara consideró necesaria la llegada de nuevas inversiones, pero más vital aún la utilización plena de las inversiones ya existentes.“Salvo que el Gobierno nacional sostenga por definición de política económica que las producciones de mano de obra intensiva no tendrán cabida en la Argentina, sugerimos implementar rápidamente medidas que interrumpan su desaparición definitiva. Afirmamos esto en el marco de una clara crítica a la primarización que, desde el año 1976 a la fecha, entre otras razones, logró multiplicar la pobreza por seis”, sostuvo.
Para la CIFRA, si bien la crisis comenzó antes de la gestión de las actuales autoridades, fue en este período que se agravó. “Tenemos fe de que la posible desaparición de los sectores transables de mano de obra intensiva constituye una verdadera preocupación para el Gobierno”, concluyó la entidad.
Comentá la nota