Es hora que el municipio se ponga al frente de la crisis y empiece a dar señales de austeridad.
Hay que recordar que hace menos de un año (26 de diciembre de 2017) el intendente prometió que se iba a reducir un 30% la planta política, cuando en el presupuesto 2018 solo se bajo de 117 cargos políticas a 112 y en más de 2 años de la actual gestión se duplicó el gasto en las retribuciones a ese personal comparado con el ejecutivo anterior. Aumento superior a cualquier ajuste de sueldo a municipales y a cualquier índice de inflación. Por los datos vemos que el ajuste que propone el actual departamento ejecutivo no viene por ahí.
Las retribuciones a esos 112 funcionario (que también hay que incluir a los/as concejales) le cuesta a las arcas del municipio según presupuesto 2018 $832.047,84, a eso hay que sumarle las paritarias de este año. Cerca del millón anual (en promedio), no creo que tengan problemas para llegar a fin de mes. Quizás se pueda pensar un recorte según escala, que en promedio sea un 20%: mayores sueldos mayores recortes. Otra recomendación que vendría al caso sería que el intendente deje de cobrar el plus salarial por gasto de representación (como es el caso de Bahía Blanca o Quilmes), en el 2017 embolsó cerca de $2 millones de pesos, monto semejante al recorte del fondo sojero y causante (según el depto. ejecutivo) de todos los males que hacen paralizar la obra pública.
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