Funcionario tucumano acepta que contaminan y pide “paciencia”

El defensor del Pueblo Martín Díaz Achával dijo que la confesión “no hace más que confirmar que tenemos razón” y sobre la falta de respuestas.
A días de la querella presentada por Santiago del Estero para frenar la contaminación de las industrias azucareras a la cuenca Salí-Dulce, el titular de la Secretaría de Medio Ambiente de Tucumán, Alfredo Montalván, salió a pedir “un poco de paciencia a los santiagueños” mientras la solución vendría en camino.

En su testimonio, Montalván también reconoció que este año habrá vinaza en los ríos, pese a que “estamos ejerciendo una presión infernal sobre las industrias” y que hay una mayor gestión ambiental del sector empresario.

Las declaraciones realizadas por el funcionario al diario La Gaceta generó la inmediata reacción del defensor del Pueblo de la provincia, Dr. Martín Díaz Achával, quien afirmó: “No nos pueden venir a pedir más paciencia. Ya venimos trayendo sobre nuestras espaldas y con muy alto costo, quince años de paciencia. Aquí no todo pasa por pedir paciencia. Aquí entra en juego la voluntad que se tiene para solucionar este problema”. Visiblemente ofuscado, el defensor del Pueblo manifestó a Nuevo Diario que las declaraciones realizadas por el titular de medio ambiente de Tucumán “no hacen otra cosas más que confirmar lo que nosotros venimos afirmando desde hace años y no se hace nada. Todo se dilata y se dilata”.

Asimismo, Díaz Achával aclaró que “no se trata de un problema con el gobierno tucumano. La cuestión concreta pasa por las industrias que no cumplen con el proceso de saneamiento y la falta de exigencia de los organismo competentes. Aquí se está certificando que no se hace nada. A confesión de parte relevo de prueba.

Ratifican lo que venimos diciendo, se necesita urgente resolución”, remarcó Díaz Achával.

“La reducción de la cachaza es una realidad, y todos los ingenios la disponen en los campos. Además, las fábricas colocaron filtros húmedos en sus chimeneas y trabajan en la decantación de las cenizas, para depositarlas en los campos. Nuestro gran desafío es que la vinaza no vaya a los embalses”, se sinceró. “Impulsamos que los ingenios construyan ‘vinazoductos’ para destinar el efluente a fertiirrigación de los suelos”, agregó Alfredo Montalván admitiendo que Tucumán contamina.

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