Funcionario, empresario y cocainómano sería socio del responsable de muertes de Costa Salguero

Funcionario, empresario y cocainómano sería socio del responsable de muertes de Costa Salguero

El presidente del Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, Alejandro "el Conejo" Gómez, es un personaje oscuro del mundo de la producción de eventos en CABA, que en 2002 era director del Festival de Puerto Madero en el cual murieron dos jóvenes electrocutados durante un recital de Divididos.  Hoy la tragedia vuelve a rondar al funcionario, por sus vínculos con los organizadores de la fiesta mortal de Costa Salguero.

 

El organismo que conduce Gómez, que tiene rango ministerial, se vio convulsionado apenas comenzada la gestión de María Eugenia Vidal, cuando se supo que el objetivo del gobierno era convertirlo en una productora de eventos que no tuviera en cuenta a los actores, escritores, vestuaristas, etc., que forman parte del plantel estable de la cultura provincial.

La intención, según denunciaron los empleados en ese momento, era abandonar la producción y simplemente convertir la Comedia de la Provincia y el Teatro Argentino en escenarios “alquilables” para la llegada de artistas del circuito porteño.

Con el correr de los días se supo además que el funcionario era un empresario del sector con experiencia en la organización de grandes eventos y por eso sus objetivos al frente del organismo dejaron de sorprender a más de uno.

Los que cobró estado público en las últimas horas es que  Gómez y su mujer Viviana Cantoni están asociados con el productor de Time Warp, Martín Gontad, con quien mantendrían negocios en común desde hace años, hecho que pareció no generar incompatibilidad a la hora de la designación en el Instituto Cultural.

Desde el bloque de Nuevo Encuentro en el Senado bonaerense, Mónica Macha pidió explicaciones sobre los supuestos vínculos del Presidente del Instituto Cultural con los organizadores de la fiesta mortal en Costa Salguero a la vez que cuestionaron la designación de un funcionario procesado por la muerte de dos jóvenes en el año 2002.

En los pasillos del Instituto Cultural, que Gómez frecuenta muy poco, los trabajadores están aterrados por la conducta violenta del funcionario y muchos aseguran que “solo drogado puede comportarse de esa manera”.

“No es normal, se da un saque, se altera y se pelea con todo el mundo, no son versiones.  Esto es estrictamente así”, le confió a NOVA una fuente que frecuenta las oficinas del Instituto y tiene contacto directo con las autoridades y los trabajadores.

Por eso llama la atención el silencio de radio que mantiene tanto desde el Instituto Cultural como desde Gobernación, parece que nadie quiere hacerse cargo de las conductas impropias del empresario.

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