El próximo viernes 6 de junio, los afiliados del Instituo de Previsión Social (IPS) elegirán autoridades en las ramas activa y pasiva, por un mandato de dos años.
Empleado legislativo, contador público, militante y padre de cuatro hijos, Guillermo “Grillo” Ortega entiende que votar a la lista 3 garantizaría “comenzar con un proceso de recuperación de la obra social y la caja de jubilaciones, que hoy están en manos de un gobierno y no de sus afiliados”.
¿Cuál es su historia de militancia?
En tiempos en que estudiaba en Exactas (Unam), participé en el Centro de Estudiantes dos veces, fui miembro del consejo directivo en el centro de estudiantes y dos veces consejero por graduados. Empiezo militando y acercándome al IPS, acompañando a los docentes, después armamos el gremio APL (legislativos) , ahí fue una pelea muy grande la que dimos, ahí fui normalizador; fue la primera conducción de APL en la historia, nunca antes hubo un gremio dentro de la cámara de legisladores. Eso fue en 2007. Recuerdo que cuando normalizamos el gremio y pudimos votar, lo hicimos debajo de una carpa, porque no nos permitieron usar la Cámara, que era nuestro lugar de trabajo . Con el gremio normalizado nos incorporamos a CTA. Después vino el tema de las escuchas telefónicas, los aprietes, las amenazas, y si bien no nos pudieron doblegar, nos dejaron en un rincón y sin posibilidades de reorganizarnos. Nos redujeron económicamente y nos persiguieron políticamente.
Además soy militante en el radicalismo, donde estamos trabajando en una central de trabajadores orientados a la social democracia, en el marco de la pelea por la libertad sindical.
¿Qué diagnóstico hace acerca del funcionamiento actual del IPS?
Es un funcionamiento lamentable. Nuestro IPS no cumple los roles que tiene que cumplir porque se dejó de lado el espíritu de la ley que lo conformó, es decir que no se respeta nuestra Constitución. Hoy el IPS forma parte de la estructura del gobierno y es manejada desde lo político partidario; es una gran caja de la cual surgen los recursos para finalidades partidarias y eso no está en el espíritu de conformación del IPS. ¿Cuál es el resultado de eso? Que los empleados públicos tenemos una jubilación pésima y una obra social que brinda un servicio de pésima calidad. El problema más grave es que el IPS no le paga a los médicos, a los proveedores, farmacias, etc, la plata se va para otro lado. Se perdió la autarquía, por eso decimos que la plata del IPS la deben administrar los dueños del IPS que son los trabajadores.
¿Cuándo comenzó a degenerarse el funcionamiento del IPS?
Se empezó a degradar con el golpe de Estado cuando se sacó a los trabajadores de adentro, a los representantes legales y legítimos, y nunca se corrigió eso. Se fue amplificando la falta de controles, que es sinónimo de corrupción.
¿Cómo se corrige ese proceso degradatorio que viene desde hace tanto tiempo?
No es una cuestión voluntarista ni inmediata. El problema de 20 años no se va a modificar mágicamente de un día para otro; pero si llegamos al directorio elegidos por los afiliados, va a ser un hito importante, si llegamos a ocupar el sillón de los trabajadores, eso va a permitir que empecemos a accionar para cambiar las cosas, y para que los trabajadores se sientan representados en ese directorio, cosa que desde hace mucho tiempo no sucede. Desde allí se puede investigar, denunciar, activar, cambiar. Vamos a tener un canal director para avanzar sobre lo que haya que corregir, que es muchísimo.
¿Cómo analiza el funcionamiento de la obra social del IPS?
Si comparamos al funcionamiento del IPS con el de cualquier obra social, es evidente que las prestaciones son muy malas. En otras obras sociales los turnos son ágiles, de un día para el otro; con IPS tardan meses; acá no se prioriza la atención con el médico, y existe una mala atención general en todo lo relacionado a la obra social del IPS, porque no hay una negociación transparente con los médicos; se hacen negociados y cosas turbias, y eso redunda en muchos médicos que trabajan y no cobran y otros que cobran mucho sin trabajar. Por ejemplo, he tenido recientemente una experiencia personal, con mi madre, que es afiliada al PAMI. Ella vive en Buenos Aires, vino de visita y sufrió una descompensación por la que debió ser internada en unidad coronaria. Le dieron cama de inmediato, ,medicamentos, y vino un inspector de la obra social para corroborar que todo haya ido bien y saber si estábamos conformes con la atención. Si hubiese tenido IPS, nada de esto hubiera sucedido, y probablemente hasta hubiese corrido el riesgo de quedarse sin atención .
Si bien el padecimiento de los afiliados a la obra social del IPS es general, se profundiza aún más cuando se trata de pacientes que necesitan tratamientos de alta complejidad, o que sufren enfermedades crónicas; ahí se vuelve aun más deficitiaria la obra social. Ni que hablar con la fertilización asistida, directamente no tienen apoyo los afiliados que precisan esa asistencia; sucede lo mismos con los problemas de obesidad, lo psicológico, y es muy grave el tema que los padres que tienen hijos con algún tipo de diascapacidad, ahí el abandono es tremendo.
Es decir, tenemos una obra social que funciona muy mal, al punto que hay personas que ante determinada necesidad, deciden hacerse monotributistas para poder elegir una obra social y no quedarse desprotegidos por el IPS.
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