El control de tránsito se hace casi a ciegas. Sólo queda una cámara de video en buen estado en la esquina de Colón y General Paz.
En total, allí trabajan unos 40 municipales, de los cuales cinco son los que manejan el servicio para sincronizar los semáforos, darle fluidez al tránsito y observar desde una pantalla cómo están las avenidas. Hoy tienen un mapa gigante con las arterias y luces que titilan, que indican las esquinas en las que hay semáforos funcionando. Además de un monitor para cargar datos y otro que está conectado a una cámara. Ésta está instalada en el cruce de las avenidas Colón y General Paz, y el agente municipal puede ver con un zoom la circulación en varias cuadras. Pero sólo hasta ahí llega la “tecnología”.
Por ejemplo, en la esquina de Pedro Zanni y Colón están colocadas las cámaras aunque el foco está mirando al cielo, por lo que no se pueden ver los autos, sí las imágenes de terrazas y unas cuantas nubes. Los empleados le explicaron a Día a Día que no pueden reacomodarla porque están a la espera de un hidroelevador que está contratado, pero que aún no pasó la inspección técnica vehicular.
El circuito de filmaciones también tiene aparatos en la zona del Patio Olmos; en Chacabuco e Illia; en la Plaza España; en la vieja Terminal de Ómnibus; en el Nuevo Centro; en Humberto Primo y General Paz; y en el Hospital de Urgencias. Todos tienen desperfectos, y no emiten ninguna imagen. Son estos sitios claves para constatar la fluidez del tránsito, pero no pueden hoy ser más que controlados por los inspectores de tránsito y por la División de Semáforos.
Alejandro Ferrer es uno de los operadores del turno tarde. Día a Día lo conoció cuando estaba manejando las máquinas. Lleva cuatro años en este lugar, viendo cómo el mapa del tránsito se modifica y se hace más complejo. “Con la cámara de Colón y General podemos acercar y ver cómo está funcionando esta zona. La que está en Patio Olmos es la que mejor alcance tiene, pero no anda. Desde hace casi cuatro meses que tenemos una sola”, explicó.
El delegado de esta área, Moisés Haschisch, contó que se hizo un inversión para la compra de un servidor que les mejorará el sistema, pero que seguirán esperando más tecnología. “Esta gestión, en la Secretaría de Transporte, viene y pregunta. Ahora estamos con la instalación también de las luces led para los semáforos”, indicó.
Nuevos equipos. La inversión a la que se refirió el delegado es el acuerdo que ya firmó el intendente Ramón Mestre con el presidente del Banco Provincia (Bapro) de Buenos Aires, el cordobés Santiago Montoya. Se rubricó un fideicomiso por 75 millones de pesos. En una primera etapa serán destinados para luces para los semáforos, y en otro, para la compra de cámaras para el control del tránsito. El subsecretario de Transporte, Dante Rossi, confirmó que la obra está calzada con un fideicomiso. Se trataría de la primera inversión, después de más de 10 años.
850 semáforos. Es la cantidad de esquinas de la ciudad con estos aparatos. Hay 360 que están bajo una red centralizada.
Traslado de pecera. Desde hace 17 años que los cordobeses se acostumbraron a que la Plaza de la Intendencia tenga en el centro una construcción vidriada, con diseño futurista, que fue pensaba para funcionar como “el cerebro” de control del tránsito. Sin embargo, desde julio se comenzará a desmontar esta estructura porque la División de Semáforos será mudada.
Por una decisión política, los funcionarios de Transporte aceptaron que esta área sea trasladada un local de la calle Rodríguez Peña al 400. Primero se mudarán los que cumplen tareas para Semáforos y, por último, las computadoras y equipos de cámaras de Control de Tránsito.
Esta “pecera” se convertirá en un nuevo espacio de atención al vecino. Aunque los funcionarios aún no tienen decidido si desmontarán toda la estructura o si mantendrán parte de este esqueleto, que es visto por los cordobeses de los ‘90, como una de las obras del ex intendente Rubén Martí.



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