La fuerza de fe

La fuerza de fe
El humanista francés visitó Tucumán dio una serie de charlas donde desplegó su concepción sobre el desarrollo humano.

René Mey es una personalidad internacional conocido en el mundo por sus virtudes de sanador. Hoy vive en México y reparte su tiempo por el mundo con sus mensajes de paz repartiendo confianza. Lo siguen 25.000 personas por el mundo consolidando su mensaje. Su cuerpo está muy cerca de sus huesos, es sencillo, tiene una sonrisa dulce. Sus ojos notablemente celestes y la ausencia de su pelo lo hace más brillante. Tiene las manos prolijas que la mueve con serenidad. Habla un español muy trabado por su francés natal. Una camisa azul a cuadritos y un pantalón común. Cuando llega al recinto donde dará su mensaje la gente se arrima a su entorno y lo abrazan y lo besan. Reconoce gente y la nombra. Sonríe constantemente mientras sus ojos se achican.

La primera requisitoria fue sobre su misión en el mundo y contesta que su virtud le ha permitido poner la mirada en la humanidad. Cuenta que una persona ciega le permitió encontrarse con una condición natural por fuera de toda creencia: ha podido tocar la información de la célula.

Los voluntarios lo ayudan a dar un servicio gratuito y con médicos, con comedores y varias cosas. Merced a eso puedo enseñar a muchos países a amar a los diferentes que es una forma de amar a todos los demás. Amar a su familia a sus amigos es lo común pero al prójimo no es frecuente.

Cuando habla de sus inicios cuenta nazco con un sentido de percepción. Puedo sentir que pasa detrás de un muro o qué siente la gente, no veo todo, es un sentimiento que se expande. La primera vez estaba en una radio FM y habló una persona que no conocía. Cierro los ojos y empiezo a ver que estaba con un gatito blanco que otro dibujó algo y finalmente veo que mi percepción está más allá.

Cuando le preguntamos cómo llega a sanador dice que es el resultado de un camino. Sabía que iba a ser pero no sabía cómo. Sabía que iba a ayudar a la humanidad, sin saber qué es la humanidad, qué voy a trasmitir y la búsqueda dentro del estado de meditación profunda.

Esa meditación que refiere me enseñó que tenía una facilidad muy grande. La meditación profunda, es la búsqueda de nosotros dentro de nosotros mismos y empezar a trasmitir un mensaje. Pasaron los años y un día vino una niña con su cerebro muerto y el médico la quería desconectar, tenía 27 años más o menos y puse mi mano arriba de su pecho y unos 2 meses después abrió los ojos, se empezó a mover y regresó a la vida y eso sucedió después con muchas personas en el hospital con gente que no tenía esperanza de vida –no siempre pasa eso- y empecé a aceptar que finalmente puedo sanar más allá de lo que yo creo. Y empezó a sanar gente.

Le imputa esa virtud al amor: nosotros aprendemos a leer a escribir y no aprendemos a amar, eso hace falta, aprender la actitud ante de los demás. Tampoco nos han enseñado qué es el bien, qué es el mal. Hace un par de años que soy consiente de eso de amor que nosotros y todos tenemos. Que tenemos la obligación de despertar sin saber cómo se conecta con él que me ayuda a tocar y a sanar.

Como un profeta habla del perdón y dice uno juzga a una persona después siente la necesidad de perdonar y creé que perdona pero no perdona. Ahí es donde entra la comprensión. Eso ayuda a entender la diferencia en cada uno de nosotros. Importa saber qué está bien y qué está mal. Cuando uno tiene diferencia en su cabeza no puede juzgar y solamente cabe la comprensión.

Cuenta que aquí en Tucumán ya hay voluntarios que ayudan gratuitamente.

Hay gente que tiene 200, 300 terapias y sigue con problemas el fenómeno es que no pueden quitarse el miedo del futuro, quitarse el miedo de la vida. Lo que tiene que sentir es la alegría de vivir, de estar viva y cuando sucede la persona no regresa nunca a eso que tenía antes.

Hay gente que tiene problemas y cuanto más problemas, más ayudan. Personas con un mundo un poco duro y son personas capaces de ayudar. Del otro lado debe haber gente sensible a la recepción del otro. Pasa por entender la vida. Hoy me siento libre y eso me permite saber que soy igual que los demás dentro de mi trabajo, por interpretación, por la sabiduría de la vida pero a su sensibilidad no la pueden.

- ¿Cómo se hace?

Es un camino, no es un intelectual, no es un aprendizaje: es sabiduría de la vida cuando sabemos que nos necesitan.

Cada vez que voy a un lugar muy pobre, de mucha miseria dentro de una ciudad veo que no pueden tener un camino de sabiduría que Dios no está totalmente presente. Pero sin embargo ellos han encontrado la sabiduría y saben cómo amar y pedir lo que necesitan. Lo que va a necesitar es la fuerza, la pujanza de hacer algo porque te vas a olvidar tu problema porque tu problema finalmente es algo que no es nada. Ellos sí tienen la sabiduría de hacer.

Tenemos un alma, es esa parte eterna que tenemos dentro de nosotros. Cada una tiene una intensión, algo de bueno y algo de malo. De eso nace el pensamiento y del pensamiento nacen los hechos. Cuando toca una persona que puede ayudar o que puede sanar no tiene ninguna explicación científica o médica es con el eterno con quien me comunico. Depende del alma que tenemos. Eso es lo eterno y eso es lo que tenemos que sacar nosotros. Nosotros vamos a la escuela a aprender a leer o a escribir y no enseñan a amar. Vamos a la vida a encontrar a un hombre o una mujer y después el vínculo no funciona bien porque no saben amar, no saben preguntarle a él o a ella ¿cómo te va, cómo puedo ayudar, qué puedo compartir? No saben compartir en la vida realmente.

- ¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes que encontrás en el mundo?

Las únicas enfermedades que hay en el mundo son cuatro, no más. La primera forma de enfermedad es de familia, (hereditaria) en un porcentaje es muy chiquito. La otra forma de enfermedad es el ambiente, la contaminación, lo qué toma, lo qué come, todo lo que posee la sociedad. Un porcentaje no muy alto menos del 1 o 2 %. A veces un 4 % depende de la ciudad, depende del lugar. La número 3 la más importante del mundo es la parte emocional de nosotros. Es que nosotros no sabemos manejar esa parte emocional que tenemos. Cuando nosotros no estamos bien es el momento que crecen las enfermedades. Es la parte emocional. No todo tiene un origen emocional, solo un 96 %.

- ¿Cómo podemos llegar a tener esa percepción para ver esas cosas que no vemos cotidianamente?

Nosotros no tenemos ninguna dificultad de amar a la mamá, el papá, el hermano, los hijos, los amigos es natural es parte de nosotros. La compasión es amar a que no conozco. Amar es ir más allá de lo que conoces.

Cuando hablamos de energía o cuando hablamos de cosas que uno no puede ver es porque los ojos no pueden ver más allá de la interpretación del pensamiento. Cuando una persona medita puede pensar en presencias, puede pensar en algo diferente. Cuando una persona ama a los demás empieza a sentir la vida diferente, ve a su hermano, a su hermana diferente y cuando uno medita y ayuda a la introspección. La compasión es un momento uno puede hablar con los ángeles se comunica con la energía que está aquí con nosotros.

Me acerco a una persona y la toco es difícil de explicar porque cuando estoy con mi pensamiento no escucho ningún ruido y cuando me acerco a la gente siento que puedo trasmitir, puedo con su fe con la fe que tiene la persona curar.

- ¿Qué nutre a esa persona?

La intensión, no sé. Para mí es ir adelante, es adelante sin límite. Lo creo profundamente que cada uno de nosotros, que está aquí o allá de millones de personas que hay en el mundo tiene la capacidad de mejorar el mundo y es seguro que cada uno puede cambiar la humanidad y es eso que falta. Yo motivo a tener confianza en ellos, a que no tengan miedo de enfrentar la vida. Dar lo mejor que tiene y por eso va a vivir libre y cuando tiene su libertad finalmente tiene que limite sólo lo que creo.

-¿A dónde va uno cuando se muere?

A un mundo que es la eternidad, que es el paraíso. Es un estado de conciencia. Todo lo que pueda imaginar existe. La palabra mal no, porque no es de conciencia. Todo el pensamiento de nosotros tiene un límite hasta que finalmente no puedo ir más allá. La eternidad es la libertad. Vivir libre es empezar a sentir la eternidad.

- ¿Qué opina del papa?

Es un ser que toca mucho a la humanidad. Un papa cerquita de los suyos, de toda la gente de Argentina. Para mí el Papa de hoy para mí va a ayudar mucho. La argentina va a subir a un nivel muy alto y muy grande en la producción de verdura en un año y medio, dos. Va a subir la renta y la exportación va a crecer. Va a poner un paso adelante y va a ser un país muy fuerte, muy pronto./

Comentá la nota