Fuerte reclamo vecinal por el barrio Napal

Fuerte reclamo vecinal por el barrio Napal
Aguas servidas y acumulación de basura son algunos de los problemas señalados por los residentes del sector, que remarcaron la responsabilidad del municipio.

"Vivimos luchando contra la naturaleza. Toda la naturaleza está contra nosotros", dijo Servando Martín, vecino del barrio Esteban Napal, al describir la realidad en la que viven poco más de un centenar de bahienses en ese sector de la ciudad.

Aguas servidas, basura en veredas y pastizales que crecen sin control alguno fueron algunos de los reclamos vecinales ante la inacción municipal.

En una recorrida de este diario por las calles del barrio, construido en el marco del Plan Federal, pudo advertirse la gran proliferación de charcos con aguas cloacales y arterias en mal estado, entre otros problemas.

"Se tapa el caño maestro y sale agua por todos lados", comentó Martín, mientras arreglaba una moto en su casa de Sáenz Peña al 500.

"No podés ni ir al baño, lo tengo tapado todo el tiempo. A nadie le importa cómo estamos", sostuvo.

A pocos metros, Oscar Monzón, un albañil que tuvo que dejar su oficio por problemas de discapacidad, tampoco ocultó su descontento: "Las casas están muy mal hechas. Cuando las entregaron no tenían ni los pisos, los tuvimos que hacer nosotros. Y de las cloacas ni hablemos, mirá la vereda", dijo señalando una pequeña laguna de las que se repiten en casi todas las casas.

A la vuelta, sobre Villarino al 1900, Olga Muñoz agregó otro problema: la basura.

"Los camiones pasan, pero hay algunos vecinos que la tiran como si nada en la calle. Y así no se puede", comentó.

Contradiciendo a Olga, otros residentes en el lugar señalaron que el servicio no funciona y que cuando lo hace terminan "tirando más basura de la que cargan".

"Tengo un hijo de un año y un hermano discapacitado, pero no podemos sacarlos a jugar ni a pasear, la basura trae ratas, lauchas y con los pastos altos se suman hasta las víboras", explicó Gisela Rodríguez.

Sobre Nueva Provincia al 300 el panorama es aún más complicado. Ahí sostienen que por la cercanía con el caño maestro de cloacas hay más líquidos y cuando llueve terminan inundándose las calles de lado a lado.

"Para tomar el colectivo en esos días tenemos que caminar por las veredas y hacer como ocho cuadras de más", agregó otra vecina.

Monzón planteó que alguien se haga cargo, diga qué hay que hacer para solucionar los problemas y dejó aclarado que él se ofrece para trabajar, a pesar de su discapacidad.

"Me traen piedra y yo trabajo, tendríamos que hacerlo entre todos pero yo me ofrezco, sino quién nos va a ayudar", sostuvo y añadió: "Es feo jugar con la necesidad de la gente. Acá entregaron las casas como si entregaran una joya y estaban todas rotas, con un montón de fallas".

"Se dedican a sacarse la fotito, entregarlas y nada más", finalizó.

Los roedores son otro grave problema para los vecinos. Según Muñoz, hay veces en las que ve a niños jugando con las lauchas. "Una cosa es que lo cuente y otra verlo. Así estamos".

En cuanto a si hay mayores problemas en el barrio, apuntó contra varias familias que "tienen muchos hijos y los dejan hacer lo que quieran. Entonces los chicos juegan con gomeras y rompen todos los focos de luz. A la noche es oscuridad total y pastos altos".

Todos los vecinos consultados coincidieron en que las casas, que fueron entregadas en 2009, no tenían pisos y presentaban distintas falencias en techos y paredes.

"Nos trajeron de las vías para dejarnos contentos en el momento", explicó la mujer de Monzón.

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