Fuerte malestar por cortes diarios y prolongados

Fuerte malestar por cortes diarios y prolongados
El malestar popular por el deficiente servicio energético crece casi al mismo ritmo que sube la térmica diaria, que durante la última semana en forma ininterrumpida se acercó a los 50ºC.
Muchos negocios sufrieron pérdidas cuantiosas en los últimos meses por la afectación a la cadena de frío de los productos que venden. Y muchas familias hasta debieron modificar sus hábitos alimentarios, prescindiendo de productos como los lácteos y la carne.

Pasadas las 20 del lunes, y cuando ya habían pasado seis horas desde el corte de energía que comenzó a las 14 en esa zona, unas 400 personas interrumpieron el tránsito sobre avenida Sabín, en la intersección con Mburucuyá.

A diario y por varias horas, los vecinos de Villa Río Negro padecen cortes de energía. El transformador que abastece la zona fue reemplazado y arreglado varias veces, pero aun así los cortes continúan.

Esa arteria es uno de los accesos que tiene la capital chaqueña, utilizado por todo tipo de vehículos. “Los camioneros nos decían que vayamos a laburar”, relató a NORTE Gladys, dueña de una panadería afectada por los recurrentes corte de suministro. Según la mujer, recibieron todo tipo de agresiones, pero fue la única forma que tuvieron para expresar el malhumor e indignación.

“Después del corte, me sentí muy mal como persona, porque nosotros somos trabajadores de toda la vida y no nos gusta tener que llegar a eso”, resaltó la comerciante, y propuso a todos los habitantes de la capital organizarse para mostrar el descontento generalizado por el defectuoso servicio energético.

El peor verano

“Este es el peor verano. El año pasado hubo cortes, pero nunca así. Nunca nos pasó que tuviéramos que tirar insumos y mercadería en descomposición. O trasladar la producción para hornear en otra panadería”, relató Gladys ante NORTE. Contó además que las facturas mensuales que paga a la empresa provincial de energía rondan los 2000 pesos, monto que es similar en todos los pequeños comercios de esa parte de la ciudad.

Su panadería, negocio y profesión que continúa por tradición familiar su esposo Alejandro, es uno de los tantos comercios ubicados desde Sabin al 800 y hacia los números ascendentes, en Villa Río Negro. En esa zona, a pocos metros del centro de salud, se ubica un transformador que varias veces ya fue reemplazado y arreglado por Secheep. Pero ninguna fue una solución efectiva ni definitiva.

Fueron siete horas de corte el sábado. El domingo hubo varias interrupciones de suministro, por la siesta y en la madrugada de lunes, el apagón que afectó a toda la ciudad por más de dos horas. Ese mismo lunes, el servicio se interrumpió por más de diez horas, desde las 14 hasta avanzada la medianoche. “Reventó el transformador”, contó Gladys, que junto a los demás vecinos fue testigo de las incontables reparaciones y cambios hechos por Secheep en ese generador.

“El mes pasado cambiaron el transformador. Pero no trajeron uno nuevo. Se nota que traen cosas usadas”, graficó la comerciante y lamentó: “En enero no tuvimos un solo día entero con luz. A la noche siempre se corta tres o cuatro horas. Y a la siesta también”. La misma situación vivieron para año nuevo, con un corte de ocho horas el 31 de diciembre.

No hay alimento que aguante

Más allá de la afectación económica de los comercios de la zona por pérdida de mercaderías, Gladys aseguró que muchos hasta debieron cambiar sus hábitos de alimentación. “No sabemos qué vamos a comer porque nos podemos intoxicar. Desde hace dos meses que no le doy más yogur a los chicos”, comentó.

Es que la cadena de frío de alimentos como los lácteos es la más impactada por los cortes de energía que, en esa zona, siempre superan las dos o tres horas. Para el caso del comercio de Gladys, su esposo es la cuarta generación de panaderos. Ante la dramática situación que viven desde que comenzó el verano, las altas temperaturas y los cortes diarios, hasta debieron trasladar toda la producción de un día para hornear en otra panadería para no perder la masa elaborada.

La mujer, que ya hizo una veintena de reclamos a la empresa de energía, aseguró que situaciones idénticas viven unos cinco pequeños autoservicios ubicados en el barrio, que entre los productos también venden carne y casi a diario deben deshacerse de esta mercadería. Ni siquiera el centro de salud de la zona, que concentra la atención primaria para cientos de habitantes, cuenta con energía segura, ya que también es afectado por los cortes diarios.

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