La Secretaría de Seguridad del municipio concretó ayer por la tarde el desalojo de seis terrenos usurpados en la extensión del barrio Stella Maris. Habitantes de los asentamientos trataron de impedir la destrucción de una vivienda de material y debió intervenir la policía al iniciarse una agresión con piedras.
En diálogo con Diario Patagónico, Zúñiga informó que “a raíz de una denuncia recepcionada por el 0-800 y por el Ejecutivo Municipal sobre un asentamiento ilegal en la extensión del Stella Maris, vinimos a constatar con personal de la Secretaria de Seguridad y se pudo corroborar su existencia”.
El lugar preciso de la usurpación fue el ingreso al basural, a metros del camino Juan Domingo Perón y la avenida Ignacio Gatica, sobre la ladera del cerro. La Secretaría de Seguridad pidió la colaboración de la Seccional Tercera de Policía para llevar adelante el operativo de manera sorpresiva.
En un momento dado, habitantes del asentamiento trataron de impedir el desalojo y lanzaron algunas piedras. En ese momento de tensión se pidió la colaboración de otras dependencias policiales y en contados minutos una fuerte custodia policial de más veinte efectivos se hizo presente en el lugar.
“Se encontró solo un responsable de estos asentamientos ilegales, y se acordó que en el transcurso de la tarde se haría el desalojo de todos los materiales que están en tierras fiscales, tierras que pertenecen al municipio”, dijo Zúñiga, quien le dio intervención al personal de la Subsecretaría de Tierras y la Secretaría de Obras Públicas del municipio para disponer máquinas viales en el lugar.
Algunos usurpadores desarmaron un pequeño galpón y cargaron los materiales en un vehículo. En tanto, una vivienda de material construida con ladrillo en la que vivía una familia boliviana fue derribada por una máquina cargadora previamente a sacar todas las pertenencias de los ocupantes afuera.
“Ellos habían decidido hacer su casa y posteriormente hacer el trámite correspondiente, cosa que no es lo que corresponde que es hacer el pedido, el expediente y de ahí en adelante el área de Tierras dispone los lugares donde podrán habitar estas familias”, expresó Zúñiga.
orden del Ejecutivo
Zúñiga agregó que “hay una orden del Ejecutivo de sí o sí que había que levantar esto”.
El subsecretario municipal de Seguridad explicó: “esto se viene haciendo hace un año y medio con este tipo usurpaciones. Se ha dado a difusión en todos los medios escritos y orales de que no pueden usurpar terrenos; que hay que hacer el trámite como corresponde, de lo cual la gente no toma conciencia y terminan haciéndolo como a ellos les resulta más cómodo”, cuestionó.
Una de las casas derribadas fue la de Flora Ardiles, quien no se encontraba en el lugar en el momento en que llegaron las autoridades y al enterarse de la situación, irrumpió en llanto al observar el operativo de desalojo.
La mujer, embarazada y con una niña en brazos, contó a Diario Patagónico que volvía de su trabajo. Reclamó que en otros sectores de la ciudad también hay usurpaciones y que “como se pusieron firmes, no los sacaron. Acá llegaron cuando estábamos trabajando y nos tiraron todo abajo”, lamentó.
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