La decisión municipal de crear una bicisenda que ocupará 15 cuadras sobre Salta entre San Nicolás y Oroño despertó la furia de los frentistas que se quejaron por la medida y hasta juntaron firmas para evitar que se ejecute. La causa principal del descontento es que los autos no podrán estacionar más sobre la mano izquierda de la calle.
En tanto, el subsecretario de Servicios Públicos, Pablo
Seghezzo, subrayó que “la bicisenda fue votada en el Presupuesto Participativo de este año y del pasado por más de 1.500 vecinos del distrito centro”. Ante la oposición de los frentistas, recordó que “es necesario privilegiar el bien común antes que el interés particular”.
El funcionario precisó que “ya se empezó a pintar la calle y la semana próxima la ciclovía ya podría estar en funcionamiento”, pero manifestó que todavía “no se pudo demarcar porque los autos siguen estacionando sobre el lado izquierdo”.
Una vez que esté el pavimento pintado regirán las multas para los autos mal estacionados. Más allá de las quejas, el municipio no parece querer dar marcha atrás con la medida, aunque ya hubo una movida en el Concejo (ver aparte).
En desacuerdo. A lo largo de las 15 cuadras de Salta, los vecinos y comerciantes juntaron firmas para evitar que se suprima el estacionamiento sobre la mano izquierda. El descontento es generalizado, al menos entre los frentistas.
Los empleados de una casa donde se venden materiales eléctricos, en Salta al 2500, dijeron que la bicisenda podría perjudicar el negocio. “Todavía no empezaron las clases y hay autos estacionados en doble fila a pesar de que aún existe la opción de estacionar en los dos lados de la calle. No me quiero imaginar lo que va a pasar cuando ya no se pueda dejar el auto sobre la mano izquierda. Por aquí pasan pocas bicicletas”, aseguró uno de los referentes del negocio. “Además, nadie va a pagar un estacionamiento que cobra 10 pesos la hora”, añadió.
Por su parte, un repartidor que dejaba mercadería en un quiosco sobre Salta dijo irónico: “Yo estoy estacionando en doble fila porque no hay lugar” y se preguntó: “¿Tendré que repartir en bicicleta?”
Una cuadra más adelante, Luis, el dueño de una agencia de lotería, respondió furioso ante la medida municipal. “Yo no sé quién la votó porque todos los frentistas estamos en desacuerdo”, afirmó rotundo. “¿Qué van a hacer los ciclistas cuando crucen Oroño y no sólo se les acabe la bicisenda, sino que también se les achique la calle? ¿Dónde van a poner la bicicleta?”, remarcó. Un vecino, Eduardo, también mostró su disconformidad: “Acá somos muchos los que vivimos en departamento y dejamos el auto en la calle porque no tenemos cocheras”. El hombre, que justamente es ciclista y da clases de gimnasia en la zona, se encontró el martes con una boleta en el parabrisas de su auto estacionado sobre Salta. Indignado, señalaba el papel: “¿Y ahora qué tenemos qué hacer con esto?”. A su lado, una mujer pidió que se considerara la posibilidad de poner un horario de carga y descarga para los comercios y se mostró temerosa de que descienda la cantidad de clientes que concurren al supermercado donde trabaja. l
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