El funcionamiento de las rampas para discapacitados, la escasez de puntos de venta y recarga de tarjetas por aproximación y la permanencia de carteles “discriminatorios” en unidades, constituyeron el centro de la discusión
Si bien se había anunciado la presencia del presidente de la entidad que nuclea a los transportistas, José Ferraresi, acudieron Claudio Lassiar (vocero), Juan Antonio Bilbao (gerente), la ingeniera Sandra Caielli y Gustavo Listo, de la empresa encargada del sistema de tarjetas por aproximación.
Para explicar los obstáculos que atraviesan los usuarios del servicio con dificultades motrices se apersonaron tres representantes, quienes con conocimiento de causa expusieron su malestar.
El primer punto que se abordó -y que resultó motivo de fuerte discusión en distintos momentos del debate- fue el del retiro total de los carteles que se colocaron en las unidades, en donde prácticamente se responsabiliza a quienes gozan de una tarifa diferenciada o pases gratuitos, de los aumentos de boleto. La aparición de la cartelería tuvo lugar a mediados del año pasado, por lo que instó al retiro inmediato.
Lassiar justificó esto en que los carteles “apuntan a informar que se ha producido un crecimiento casi geométrico” de pases a personas con discapacidad, pero se comprometió a revisar lo “infortunado” del texto. Tanto Leandro Laserna como Marcela Amenábar (AM) hicieron hincapié en el suficiente tiempo que tuvo el empresariado para sacar los anuncios de los colectivos.
En este sentido, Bilbao argumentó la postura del empresariado basado en cuestiones económicas. Aseguró que este sector poblacional realiza 8.100.000 viajes por año y se preguntó cuántos de estos los realizan “discapacitados que tienen problemas”.
Más allá de esta situación, el otro inconveniente que manifestaron las personas con dificultades motrices fue el obstáculo de acceso que padecen, ante la escasa cantidad de rampas y el mal funcionamiento de las mismas.
Según explicaron, hasta el momento se han probado tres mecanismos diferentes. Es el último, con los agregados tecnológicos a las experiencias anteriores, el que ha dado mejores resultados. De este tipo de rampas se han instalado tres en la línea Peralta Ramos, mientras que las mayores fallas que se registran se fundamentan en la falta de mantenimiento.
El vocero de Ametap coincidió en que si los modelos que se instalan actualmente son los que sirvan, “hay que avanzar en este sentido”. Asimismo, remarcó que entre el 12% y el 15% de la flota posee equipos adaptados. En esta instancia, se le hizo notar la insuficiencia, especialmente al enfatizar que la frecuencia con que circulan los colectivos que cuentan con las rampas tampoco es adecuada.
De acuerdo a los datos proporcionados por el mismo Lassiar, de 443 micros que componen la flota local, sólo 54 cuentan con rampas. En la línea Peralta Ramos hay 5; en la que recorre Batán 1 y las 48 restantes pertenecen a la 25 de Mayo, Pueyrredon y 12 de Octubre. El compromiso de los empresarios fue continuar con la instalación de estos mecanismos de accesibilidad en forma gradual y verificar el mantenimiento para evitar desperfectos.
BOCAS DE EXPENDIO
El radical Eduardo Abud hizo hincapié en las prórrogas que concedió el Concejo Deliberante para la convivencia entre las tarjetas magnéticas y por aproximación, para abrir el debate en torno a las bocas de expendio que hay habilitadas en los distintos puntos de la ciudad.
En esta línea, destacó que acompañaron los pedidos porque se pensaba en el usuario, aunque consideró que los empresarios no cumplen con el pliego y los compromisos asumidos. “Nos vendieron que era el mejor sistema y ahora resulta que las máquinas no andan”, sentenció el edil. Lassiar pidió “seriedad” al tocar el tema, ya que según mencionó, el sistema “no funcionó 2 veces, por una hora”.
El representante de la empresa encargada de la tecnología, subrayó que desde la instauración del nuevo método de cobro se vendieron 309 mil tarjetas por aproximación, mientras que un 70% de la población estaría utilizando este sistema.
“Está funcionando bien, pero no está exento de tener inconvenientes de alimentación”, reflexionó.
En cuanto a los puntos de venta y recarga, el vocero graficó las acciones de los transportistas al desplegar una mapa de la ciudad marcado con diferentes colores. Sostuvo que se cargan entre 300 y 400 mil pesos diarios en casi 200 bocas de expendio, mientras señaló que no se han habilitado más porque “no hay tantos comerciantes que manifiesten la voluntad de expender”. Es que la ganancia por este servicio es del 1%, por lo que Lassiar entendió que no resulta “comercialmente atractivo”. También enfatizó en los temores por la inseguridad y la proximidad de los locales que ofrecen la recarga, como desventajas.
Ante los cuestionamientos de los concejales, la ingeniera Caielli los instó a informar a la empresa en caso de que conozcan comerciantes dispuestos a instalar el sistema. Laserna bregó porque los empresarios pongan “la misma impronta y esfuerzo que tuvieron para pegar los carteles, para salir a buscar bocas de expendio”. En tanto, Abud remarcó que no era una responsabilidad de los ediles el “conseguir el lugar para que hagan su negocio”.
Desde Ametap dieron a conocer la predisposición a ampliar la red de venta y recarga, al tiempo que entendieron a la problemática no como una cuestión técnica, sino “social”.
En definitiva, la totalidad de los integrantes de la comisión le exigieron al empresariado que cumpla con lo acordado y que haga los esfuerzos necesarios para encontrar soluciones rápidas a los problemas que se repiten asiduamente desde la aplicación del nuevo sistema de cobro, que convivirá con las tarjetas magnéticas hasta el mes de junio, tras una tercera prórroga.



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