El episodio conmocionó al barrio. Eran aproximadamente las 4.30 y los vecinos salieron a la calle, conmovidos por el brutal episodio.
Casi simultáneamente se sabía que una cuadra más al sur intentaron robar un Fiat Vivace, propiedad de Antonio Lavado, que se encontraba estacionado frente a su domicilio. Se especula con la idea de que hayan querido usarlo para llevarse todo lo que sacaron de la casa de Gigoux.
“Escuché un ruidito”
Con todas las huellas del muy mal rato pasado esa madrugada, Mary dialogó brevemente con La Opinión señalando que no quería fotos porque se sentía muy mal. Máxime que es la segunda vez que es víctima de un asalto en Treinta de Agosto de donde se mudaron a Trenque Lauquen en octubre pasado.
Contó que se había levantado al baño “.. escuché un ruidito, me volví a acostar; mi esposo dormía pero yo estaba sobresaltada porque no me puedo olvidar del otro robo”.
Se adormeció y cuando quiso acordar el asaltante, con el rostro cubierto, estaba al lado de la cama amenazándolos con un cuchillo“… dame la plata, hija de puta” le gritaba el intruso que le sacó las alianzas que tenía colocadas “… a mi marido como no se la podían sacar, le decían que le iban a cortar el dedo; en todo momento vimos a un solo tipo en la casa (al frente hay un almacén que explota el matrimonio), pero nos decía que afuera había dos más”
La mujer calcula que el sujeto estuvo en la casa alrededor de una hora; se llevó unos 2.000 pesos, dos celulares y las alianzas.
Cuando, vencido el temor, salieron a la calle observaron carne que habían sacado carne de su freezer, herramientas de la casa y de un albañil. Todo estaba en el suelo, como listo para llevárselo.
¿En el auto?
Una cuadra más allá, en casa de la familia Lavado, Susana cuenta que a las 4 de la madrugada los vecinos les avisaron que les estaban robando el Fiat Vivace que tenían estacionado frente a la casa “… lo llevaron empujando hasta dar la vuelta por calle Castelli, forzaron la puerta seguramente para tratar de hacerlo arrancar uniendo los cables y haciendo puente, pero algo se trabó y comenzó a sonar la bocina, entonces lo dejaron, ya había llegado la Policía a la que agradecemos igual que a los vecinos que nos alertaron porque nosotros no habíamos escuchado nada”.
Una conjetura es que mientras uno atracaba a los Gigoux, otros han intentado apropiarse del auto para llevarse lo robado que finalmente quedó abandonado.
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