En un porteño teatro del microcentro, se mostró con la DC, el partido que le “presta” el sello desde 1986.
En soledad política, sin haber concretado su aspiración de liderar al PJ antikirchneritas y congregar a goberandores y dirigentes peronistas opositores al gobierno nacional, José Manuel de la Sota se lanzó oficialmente ayer en Capital Federal como candidato a presidente por la Democracia Cristiana.
El gobernador cordobés encabezó un acto en el teatro Astros de la ciudad de Buenos Aires, donde estuvo acompañado por el presidente de la Democracia Cristiana en esta provincia, Juan Brugge, a la sazón director del Banco de Córdoba, y por el titular del partido Fé, el secretario general de la Uatre (gremio de los peones rurales), Gerónimo «Momo» Venegas.
De la Sota reiteró que su intención es ser presidente «por cuatro años», para que «en cuatro años cambiamos el rumbo de la Argentina».
No es la primera vez que el gobernador se presenta en elecciones con el sello dela DC. En diciembre 1986, en ocasión de la elección de convencionales constituyentes para reformar la Constitución Provincial, De la Sota hizo una alianza con los cristianos. Estaba en crisis con elPJ provincial que estaba en manos del peronismo ortodoxo.
En la Mediterránea
Horas antes de su lanzamiento porteño, De la Sota paseó su poder de oratoria por el ciclo Voces Federales de la Fundación Mediterránea, donde de entrada aclaró que no hablaría como gobernador de Córdoba sino como aspirante nacional.
Fue el expositor invitado para cerrar el ciclo Voces Federales, por el que pasaron varios candidatos presidenciales y a gobernador de Córdoba. Aante un auditorio colmado, donde se vieron empresarios, dirigentes y parte de su gabinete, el mandatario al criticó duramente al gobierno nacional, con un discurso provisto más de consignas que de propuestas.
Durante el fin de semana se conocieron encuestas electorales donde De la Sota se ubica noveno, con el 1,6% en noveno lugar (Carlos Fara y Asociados).El gobernador se definió como “humanista y cristiano” y defendió la herencia “judeo-cristiana”. En esa línea, habló de un país “de la reconciliación” y donde “no sea problema ser más rico, porque cada vez haya menos pobres”.
Con retórica netamente electoral, y sin hacer ni una mención a los problemas de la provincia, el expositor opinó que en 2015 “más que elegir un presidente, hay que elegir un modelo de país”. “Lo podemos sacar de la banquina y ponerlo en un nuevo rumbo”, señaló. Antes, había criticado al gobernante Partido Justicialista, al que él pertenece, por considerarlo coptado por el kirchnerismo.
En el plano de la economía, se detuvo en la inflación, y dijo que sus equipos técnicos “están elaborando un proyecto para bajar 10 puntos por año la inflación, hasta bajarla a un dígito en 2017 y llegar a entre 4 y 6% al final de la gestión, en 2018”.

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