El fuego fue este año el enemigo de la producción algodonera almacenada en desmotadoras de distintos lugares de la provincia que en pocas horas perdieron un importante capital al quemarse la producción e inclusive, dañándose parte de la infraestructura de desmotadoras.
A diferencia de años anteriores, el 2010 no se registraron incendios rurales que se propagaran por varios kilómetros tal como sucedió en algún tiempo atrás dónde se tuvieron que lamentar víctimas fatales y hasta se temió por poblaciones que llegaron a tener el fuego a pocos metros de la zona urbanizada.
El dato destacable del presente año son los incendios de la producción de algodón depositada en desmotadoras privadas o de cooperativas. La segunda mitad del 2010 fue la que registró mayor cantidad de inconvenientes al concentrarse la cosecha del textil y encontrarse los acopios desbordados por la producción.
En las últimas horas, quedó evidenciado que el peligro del fuego no pasó al observarse columnas de humo por incendios en la zona de industrias de Avia Terai, muy cercanas a desmotadoras y plantas de acopio de cereales. Ahora preocupa lo que pueda suceder con la llegada de las temperaturas elevadas de la época estival.
No todo es culpa del viento norte
La cantidad de fibra y algodón en bruto acumulado en las desmotadoras reavivó otro tipo de situaciones que pueden provocar el fuego, que este año dejó de ser culpa exclusiva del viento norte.
Existen otras condiciones que también pueden provocar combustión y que se destacan con la acumulación del producto primario. “También las condiciones climáticas actuales tienen la capacidad de generar incendios, por ejemplo puede suceder que el descenso de temperatura en las noches combinado con el calor del día y las lluvias que aportan humedad generen las condiciones para que en el interior de los fardos la temperatura aumente y se inicie la combustión”, explicó el comisario Alfredo Bravo, jefe de la Unidad Especial de Bomberos de Sáenz Peña.
En la presente campaña esa fue una de las provocantes de los incendios, sumada a las situaciones de quemazones de campos y banquinas que pueden alcanzar los depósitos de fibra e inclusive también causar daños en silos de almacenaje de cereales.
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