La polémica entre los titulares de taxis de Rosario y el sindicato que agrupa a los peones, que impulsan la implementación de un sistema de cobro alternativo de viajes que suplante el dinero en efectivo para desalentar los robos, se puso al rojo vivo.
Días atrás, el secretario general del Sindicato de Peones de Taxis, Horacio Boix, había insistido con la instalación en los vehículos de máquinas canceladoras de viajes con tarjetas inteligentes (como la del transporte público) o posnet para crédito o débito. El propósito es prevenir robos que pongan en riesgo la vida de los choferes, jaqueados por hechos de inseguridad.
La discusión no es nueva. En 2006 se originó un contrapunto en el sector, cuando una cooperativa de 150 taxistas lanzó una experiencia piloto de rastreo satelital y posnet para un sistema prepago (ver aparte).
Pero al resurgir la idea, los dueños de unidades salieron al cruce. En la Cámara de Titulares de Licencias de Taxis de Rosario (Catiltar) esgrimieron que esa no es la solución a los robos.
"Instalamos el GPS (rastreo satelital) y la luz de pánico, pero los robos siguen porque el problema es estructural, no sólo de los taxis", disparó José Tornambé.
En esa línea, advirtió: "Hay mucha bronca con el sindicato por quiere sacar de un día para el otro el dinero. El taxi es una emergencia, una necesidad. ¿Qué pasa si no tenés la tarjeta?. No queremos que esto sea un fracaso más".
Al mismo tiempo, evaluó el hipotético comportamiento del usuario. "La gente se va a bajar de los taxis y recurrirá al colectivo o al remís trucho. No olvidemos que los ómnibus debieron implementar el boleto ocasional con cambio justo porque los pasajeros no conseguían tarjetas. No se trata de costos. La vida no tiene precio", indicó Tornambé.
A tono con esa posición, Mario Cesca, de la Asociación de Taxistas Independientes (Atti), también criticó al líder de los peones. "Se hace cargo de cuestiones que no le competen, porque no es él quien debe resolver la inseguridad sino el Estado", sentenció.
Y cuestionó al gremio porque "lleva un problema como la inseguridad al plano laboral y la delincuencia no es específica del taxi sino que la sufre toda la sociedad".
Además, plagó de interrogantes al sistema prepago. "¿Qué pasa si el posnet no responde o el cliente tiene 15 pesos cargados en la tarjeta? ¿Lo llevamos hasta donde le alcance la plata? No estamos de acuerdo, es inviable", dijo.
El municipio promete estudiar el tema en el ámbito de una comisión creada bajo la órbita del Ente del Transporte de Rosario (ETR).
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