La frontera entre Formosa y Alberdi tiene un paso clandestino cada 100 metros

Una investigación periodística muestra la realidad en el límite entre Alberdi (Paraguay) y Formosa (Argentina), divididos por el río Paraguay. Las drogas y las mercaderías varias pasan como si nada de un lado a otro.
Los contrabandistas aprovechan la extensa frontera entre Alberdi, Paraguay, y Formosa, Argentina para traficar marihuana, cigarrillos y productos de electrónica. Se estima que hay un paso clandestino cada 100 metros.

Los contrabandistas utilizan a las famosas "campanas" y se trasladan de un lugar otro a pie, en motocicleta o automóvil, dependiendo de la necesidad. Todo el sistema necesita de tres etapas: producción, distribución y venta.

Para la distribución muchos contrabandistas utilizan pasos clandestinos y senderos ubicados tras lo que se conoce como El Mangal. En esta zona se contrabandea todo tipo de mercadería y droga.

Según los especialistas, en la zona que va desde la parte norte del barrio San Agustín, existen un par de kilómetros de río y costa entre Argentina y Paraguay, donde en los pasos clandestinos cruza de todo. Incluso, por estos senderos muchas motos robadas en Formosa capital, pasan hacia Alberdi, donde son vendidas o canjeadas por ladrillos de marihuana.

La modalidad

La investigación desnudó que usan personas como "campanas". A pie, en motocicletas, en la costa o caminando con algo en la mano. Se comunican con los contrabandistas con celulares. En caso de que la Prefectura sospeche de algún transeúnte, no pueden revisar los mensajes porque son correos privados. Como paliativo, ponen a sus uniformados en el río, riberas y el monte.

Otra modalidad incluye los vehículos que utilizan los contrabandistas y que cambian constantemente y generalmente no están a su nombre. Luego de ser sorprendidos varias veces, los venden y traen otro; compran los coches y no realizan la transferencia.

En Paraguay se compra por 0,30 centavos de peso el paquete de cigarrillos. Una caja de 20 gruesas sale 60 pesos. Formosa capital está filtrada e invadida de productos sin aval aduanero y desde la propia capital, van sorteando controles con un auto cargado de varias cajas tardando unas cuantas horas hasta localidades del interior, donde venden a unos 2 pesos el paquete. Sacan 340 de ganancia. Si pierden una carga, le labran la infracción y se van con el auto. Con la próxima carga recuperan lo perdido. Pero si los atrapan con medio kilo de marihuana pueden ir presos seis años y perder el vehículo.

Calificativo

Paraguay tiene leyes y controles permeables, que permiten todo tipo de ilícitos, entre ellos el contrabando con directa relación hacia Argentina.

Otro dato llamativo es que en Paraguay los fiscales pueden ser cambiados al cumplirse su periodo si no son confirmados en sus cargos. Esto genera que al salir de ese puesto, quizás tras dos años de la tarea judicial, estos abogados puedan defender a los narcos o contrabandistas de la región. Mientras que, en la Argentina, ser fiscal se trata de una carrera judicial.

Lado argentino

Actualmente en la zona reina el ingreso de cigarrillos sin aval aduanero y de la marihuana, proveniente localidades guaraníes.

En las zonas donde se contrabandean distintos elementos, las autoridades coinciden en que todo tipo de drogas y productos de electrónica traspasan la frontera desde territorio paraguayo.

Para los contrabandistas, los códigos de luces en el río, de costa a costa, son algo cotidiano. Y para trasladar las mercancías de un lugar a otro, una vez ingresadas en canoas de madera, utilizan cualquier vehículo. El trabajo "hormiga" trae muy buenos resultados a las personas que se dedican a este tipo de contrabando en esta región.

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