Frontera Caliente: el engranaje del contrabando en el norte salteño

Frontera Caliente: el engranaje del contrabando en el norte salteño

La diferencia entre el peso boliviano y el argentino favorece el envío ilegal de mercadería. Los senderos que se utilizan para traspasar productos y droga están a la vista de todos.

A pocos metros de la Dirección de Migraciones del Ministerio del Interior de la Nación, en la localidad de Aguas Blancas, límite con Bolivia, hay caminos liberados por donde la mercadería pasa sin control alguno. Están a la vista de cualquiera que se acerque a ver. Los bagayeros no se esconden. Un grupo de hombres y mujeres se turnan para transportar en precarias embarcaciones la mercadería en grandes cantidades.

"No te metás con nosotros porque somos una cadena grande. Yo caigo en cana y viene otro más. Acá está la gente coquera, si vos los junás, van a venir y te van a hacer acá todo", le dice a El Tribuno un remero que se dedica a pasar mercadería de Salta a Bolivia en balsa. No quiere fotos y tampoco preguntas, pide que nadie se acerque al sector donde están.

"Los gendarmes tienen miedo. Vienen ellos y nos dicen acá no se puede pasar nada. Le damos 1.000 dólares y pasamos", respondió con tranquilidad el hombre, oriundo de Orán, según dijo.

De los 1.076 kilómetros que tiene el río Bermejo, 75 de cauce delimitan Argentina con Bolivia. La dificultad de los controles es evidente, por la distancia y por la cantidad de efectivos que se necesitan. Los gendarmes que hablaron con El Tribuno no quisieron dar detalles. Solo advirtieron la peligrosidad de acercarse a los pasadores y la imposibilidad que tienen para intervenir, dado que son "muy pocos".

40 causas por ingresos de camiones ilegales hay en el juzgado federal de Orán. Calculan muchos más.

Cruzando la frontera, en el municipio de Bermejo, Bolivia, los comerciantes explican a viva voz los beneficios de comprar mercadería argentina. Hoy, se necesitan $2 argentinos para comprar $1 boliviano. El 2 a 1 permite el ingreso de grandes cantidades de alimento al territorio vecino: harina, aceites, cervezas, gaseosas, golosinas, que se consumen en las localidades como Pocitos, Yacuiba y Bermejo, entre otras. Pero también se envían a otros distritos del país vecino.

"Vienen y se llevan todo. Champú, dentífrico, alimentos como la harina, azúcar, el arroz. A ellos les conviene porque está barato. Uno cruza a Bermejo y está caro para nosotros, por el cambio. Después lo mandan por todo al interior", sostuvo Jorge L., mientras descargaba mercadería en un local en Aguas Blancas, ese pequeño pueblo de 1.878 habitantes.

Del otro lado de la frontera, aseguraron a este medio distintos comerciantes, que es visible cómo disminuyó la llegada de compradores argentinos por la diferencia en el tipo de cambio. No obstante, los precios de la ropa aún son convenientes al igual que en géneros, calzados y electrónica. "Vienen pero se llevan menos cositas que otras veces. Ahora para las fiestas van a venir más, creemos", dice Isabela, comerciante de Bermejo.

30 mil causas por narcotráfico se tramitaron en Jujuy y Salta en 2013 según la Agencia Noticias Jurídicas

¿Cómo llega la mercadería que se vende de manera ilegal hasta la frontera? En Salvador Mazza, el otro paso habilitado entre Argentina y Bolivia la situación es peor, porque el tráfico de mercadería ilegal es mayor, pese a los controles que Gendarmería y Aduana realzan previamente en Caraparí y Acambuco. La mercadería igual llega a Salvador Mazza para pasar a Bolivia. Y en la Justicia Federal hay constancia de ello a través de causas bajo investigación.

"Es clara la connivencia entre determinados contrabandistas con las autoridades de los organismos públicos. Sino, ¿cómo se explica que por mes pasen 700 camiones ilegales?", se preguntó un comerciante de Salvador Mazza mientras explicaba a El Tribuno la problemática que los golpea.

Con autorización de AFIP en Salvador Mazza, solo ingresan 234 camiones autorizados por mes, que distribuyen la mercadería entre 138 comerciantes registrados en el municipio. Son los únicos habilitados para vender productos en la frontera, que luego los exportadores, también registrados, envían a Bolivia. El juez federal de Orán, Raúl Juan Reynoso, ratificó los dichos de los comerciantes sobre el paso de la mercadería argentina ilegal hacia Bolivia.

Consultado por El Tribuno dijo Reynoso que su juzgado está alertado por la mercadería transportada en camiones en situación irregular: "Nosotros tenemos 40 causas que ya nos indican que el problema existe y es real". "Nosotros tenemos 40 causas abiertas en poco tiempo. Es necesario tratar de tener en cuenta la proporción de casos que tendremos sin denunciar y sin descubrir", concluyó. Destacó el miedo que existiría en los ciudadanos para denunciar este tipo de delitos.

Los legales, los afectados

Salvador Mazza es una localidad donde solo existe la actividad comercial. No hay industrias y solo se brindan los servicios indispensables.

Los comerciantes que están registrados en cualquiera de las 14 cámaras del sector, reclaman por la escasa disponibilidad que tienen para vender mayor cantidad de mercadería, dado el aumento de la demanda en Bolivia. Están atados a la distribución de cupos. Es decir, cada uno puede comprar para vender lo normado por la resolución 2599/09: hasta 4755 litros de aceite comestible, tres toneladas y media de arroz, casi siete de azúcar, 11.800 kilogramos de maíz y hasta 2.900 kilogramos de harina.

Según la comisión multisectorial (que agrupa a las cámaras de comerciantes de ésta localidad), el 89% de los productos que llegan al lugar se envían a Bolivia a través de los 45 exportadores habilitados.

234 camiones de mercadería ingresan a Salvador Mazza de manera legal

En promedio, son dos camiones por cada comerciante. Quieren elevar esa cantidad en cinco.

Para estar inscriptos como comerciantes y recibir cupos de mercadería, los requisito demandan contar con tres empleados registrados como mínimo y cancelar las obligaciones tributarias con AFIP y Rentas antes de recibir los camiones con los alimentos que comercializan y formar parte de un registro único, entre otros. Por temor a sufrir represalias, los comerciantes prefieren no hablar en público aunque al Ejecutivo provincial le giraron, en varias oportunidades, petitorios para reclamar por la situación que los afecta.

Las divisas

Apenas se cruza la frontera y se pone un pie en Yacuiba, hay una cantidad grande de casas de cambio de monedas y vendedores autorizados por doquier. Para comprar dólares aceptan pesos argentinos y bolivianos. "Con 1.000 bolivianos te damos hasta $72 dólares. Pero no están viniendo desde Argentina a comprarnos. ¿Por qué?", pregunta Maribel a El Tribuno. Mario, también vendedor, explicó que la demanda bajó porque los controles del lado argentino se incrementaron y la diferencia que se obtiene es baja.

Días atrás, medios nacionales mostraron cómo los bolivianos se llevaban a modo de hormigas mercadería desde Argentina. Las postales que difundieron fueron la de los bagayeros llevando sus bultos para el vecino país. Esto bajo el argumento de que el tipo de cambio favorece a los bolivianos, pero también los afecta por las bajas que tienen. El miércoles último el peso boliviano costaba exactamente el doble que el argentino. En diálogo con El Tribuno, el boliviano especialista en desarrollo y geopolítica, Luis Fernando García, explicó que los distritos fronterizo están afectados por la baja en las ventas dada la situación de Argentina. La diferencias de precios en la mercadería entre Yacuiba y Bermejo es notable. La primera localidad es claramente más cara que la segunda. Allí, los comerciantes lamentan la pérdida de clientes de origen argentino. Las persianas de muchos negocios se cayeron y la tendencia es negativa, según explicaron una docena de comerciantes consultados.

En Bermejo, los precios son más bajos pero los comercios no quedaron exentos de la crisis económica que atraviesa Argentina. Hay menos compradores y las multitudes caminando y buscando precios, bajo cuarenta grados de calor, no se ven, relataron los feriantes bolivianos. "Yo no sé qué vamos a hacer luego de las fiestas", le dijo a este medio un anciano que vende calzados en una galería de esa localidad.

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