4-2-2-1, la fórmula electoral que desvela y motiva por igual

4-2-2-1, la fórmula electoral que desvela y motiva por igual

La definición de las listas para las PASO el pasado sábado no logró despejar las dudas que se ciernen sobre la totalidad de las bancadas.

Los nombres de los espacios fueron recibidos por la sociedad con la misma apatía con la que discurre el año, a excepción de las grandes urbes en donde la polarización kirchnerismo - antikirchnerismo sobrevive módicamente.

Tal como se recogió en los distintos espacios, algunos resignados y otros aún no del todo, la ecuación numérica que prevé el combustible electoral indispensable de cara a la batalla que se avecina es la del 4-2-2-1.

La frialdad numérica no debe distraer el centro del análisis: para acceder a una banca, se debe obtener entre 3800 y 4000 sufragios afirmativos.

Basados en la última elección, en la que el intendente Carlos Sánchez fue re-re-reelecto, las cuentas se palpan con una mezcla de credulidad y esperanza.

De acuerdo a los 36.508 votos emitidos en las 156 mesas habilitadas en ese entonces (de un total de 50.999 y en los cuales 2109 fueron en blanco, 580 nulos y 10 impugnados), se especula con que el Movimiento Vecinal obtenga cuatro bancas y repita la performance de 2015 mientras que Cambiemos replique los dos ediles con los que debutó en el Concejo Deliberante. Ello finiquitaría la mayoría parlamentaria que ostenta el oficialismo, pese a las declaraciones en contrario que se escucharon en las últimas semanas.

La perspectiva es diferente para cada uno, más allá de que la de 2015 fue una elección de tinte ejecutiva: en ese entonces, el vecinalismo contó con el efecto arrastre que impulsó el cuatro veces electo intendente, mientras que el macrismo marcó cancha tras el inesperado triunfo de María Eugenia Vidal en Provincia.

En esta oportunidad, Sánchez no concurrirá a las urnas y Cambiemos deberá imponerse ante una cuestionada gestión nacional. Está por verse qué rol cumplirá el corte de boleta, bien preciado entre los amarillos (locales).

Los de afuera, los de adentro

Sin embargo, el principal combate parecería tomar forma entre los peronismos: asumida la situación desde ambas veredas, Unidad Ciudadana y 1País (traducido, FpV y Frente Renovador) deberán trabajar arduamente para ver quién toma ventaja y se queda con dos ediles.

En la anterior compulsa, la diferencia entre unos y otros fue extremadamente mínima: 16,05% y 15,74%, respectivamente, que ofició para que los kirchneristas mantengan su condición de primera minoría.

No obstante, prevalecen otros factores que inclinarían el fiel de la balanza para una u otra tribu: la sonora ausencia de la Agrupación La Eva en las listas K no garantiza que la elección kirchnerista sea un paseo; bien sabido es que el lema "quien gana conduce y quien pierde acompaña" rara vez se hace carne en los sectores dolientes por la ausencia.

Antes bien, ese cúmulo de sufragios bien podría dispararse en tres direcciones: el propio vecinalismo, el massismo o los randazzistas que participarán de la elección de la mano de "Palito" Paguegui y Adela Cornú. La repartija induciría a una señal de alarma que algunos ya avizoran y otros prefieren ni imaginar.

Por otra parte, resta saber la táctica electoral que implementarán dos de quienes lideran las boletas: Francisco Aramberri y Julio Federico, hermanados por la emergencia social pero en proceso de divorcio en la práctica, se disputarán un botín electoral siempre redituable.

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